La descarbonización es el proceso de reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en toda la economía. Además, es la vía central para frenar el cambio climático, y México ya fijó metas absolutas de emisiones para 2035 y cero emisiones netas hacia 2050.
¿Qué es la descarbonización?
La descarbonización es el proceso de reducir, poco a poco, las emisiones de CO₂ y de otros gases de efecto invernadero de la energía, el transporte, la industria, los edificios y la agricultura. Para ello, sustituye los combustibles fósiles por fuentes limpias, usa la energía con más eficiencia y transforma procesos. Su meta final es llegar a cero emisiones netas.
En otras palabras, la descarbonización es el camino y el net zero es el destino. Por eso, un país o una empresa pueden descarbonizarse durante décadas antes de alcanzar su meta de cero emisiones netas.
¿Por qué es urgente descarbonizar la economía?
Sin embargo, las emisiones siguen subiendo. Según el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero llegaron a 57.7 gigatoneladas de CO₂ equivalente en 2024, con un aumento de 2.3% frente al año anterior.
En cambio, la ciencia marca otro rumbo. De acuerdo con el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), para limitar el calentamiento a 1.5 °C las emisiones de gases de efecto invernadero deben caer 43% hacia 2030. Además, las emisiones netas de CO₂ deben llegar a cero a inicios de la década de 2050.
Sin embargo, el mundo no va en esa dirección. Según el mismo informe del PNUMA, aun si todos los países cumplen sus compromisos climáticos, el planeta se calentaría entre 2.3 y 2.5 °C este siglo.
¿Qué sectores deben descarbonizarse?
Toda la economía emite; sin embargo, no todos los sectores se descarbonizan igual. Estos son los principales:
| Sector | Principales fuentes de emisión | Cómo se descarboniza |
|---|---|---|
| Electricidad | Centrales de carbón, combustóleo y gas | Energías renovables, almacenamiento y redes modernas |
| Transporte | Autos, camiones, aviones y barcos | Transporte público, electrificación y combustibles bajos en carbono |
| Industria | Cemento, acero, química y petroquímica | Eficiencia, electrificación del calor, hidrógeno y captura de carbono |
| Edificios | Calefacción, refrigeración, cocción y electricidad | Diseño eficiente, aislamiento y equipos eléctricos |
| Agricultura y uso de suelo | Ganadería, fertilizantes y deforestación | Prácticas regenerativas, menos deforestación y restauración |
Además, el orden también importa. Por lo general, la electricidad se descarboniza primero, porque de ella depende la electrificación de los demás sectores.
Las palancas de la descarbonización
En la práctica, la descarbonización combina seis grandes palancas:
- Eficiencia energética: hacer lo mismo con menos energía, en procesos, edificios y vehículos.
- Energías renovables: es decir, sustituir los combustibles fósiles en la generación eléctrica por energías renovables, como la solar y la eólica.
- Electrificación: cambiar motores, calderas y estufas de combustión por equipos eléctricos, por ejemplo con la electromovilidad.
- Combustibles bajos en carbono: usar biocombustibles o hidrógeno verde donde la electricidad no alcanza.
- Cambio de procesos y materiales: por ejemplo, rediseñar productos, reciclar materiales y reducir el uso de insumos intensivos en carbono.
- Captura y remoción de carbono: finalmente, capturar emisiones residuales o retirar CO₂ de la atmósfera, como último recurso.
De estas, las tres primeras concentran buena parte del potencial, porque usan tecnologías ya disponibles y, en muchos casos, rentables.
Los sectores difíciles de abatir
Sin embargo, algunas actividades son más difíciles de descarbonizar. Por ejemplo, la producción de cemento emite CO₂ por la propia reacción química de la piedra caliza, no solo por el combustible. Del mismo modo, el acero, la aviación y el transporte marítimo necesitan altas temperaturas o mucha energía en poco espacio.
En estos casos, además, las soluciones están menos maduras o son más caras. Por eso, suelen combinar hidrógeno, combustibles sintéticos, captura de carbono y un uso más eficiente de los materiales. Así, el reto no es solo tecnológico, sino también de financiamiento y política pública.
¿Cómo se descarboniza una empresa?
Por su parte, para una empresa descarbonizarse significa reducir de forma medible sus emisiones directas, las de la energía que compra y las de su cadena de valor. En general, sigue cinco pasos:
- Medir su huella: construir el inventario de emisiones, el punto de partida de cualquier estrategia.
- Fijar metas: de preferencia alineadas con la ciencia climática y con fechas intermedias.
- Actuar en sus operaciones: eficiencia, energía renovable y flota de bajas emisiones.
- Trabajar con proveedores: sobre todo, porque ahí suele estar la mayor parte de las emisiones.
- Reportar y verificar: comunicar avances con datos comparables y revisados por terceros.
El pilar sobre la huella de carbono explica cómo medirla, y el de net zero detalla cómo fijar una meta de cero emisiones netas.
La descarbonización en México
En concreto, México ya tiene una ruta definida. En su Contribución Determinada a nivel Nacional 3.0 (2025), presentada ante Naciones Unidas, el país fijó por primera vez metas absolutas de emisiones:
| Meta | Compromiso |
|---|---|
| 2030 | Emisiones brutas máximas de 644 millones de toneladas de CO₂ equivalente |
| 2035, no condicionada | Emisiones netas de entre 364 y 404 millones de toneladas |
| 2035, condicionada al apoyo internacional | Emisiones netas de entre 332 y 363 millones de toneladas |
| Hacia 2050 | Cero emisiones netas |
Además, según la misma NDC, el esfuerzo de reducción hacia 2030 se concentra en tres sectores: transporte (23%), generación eléctrica (19%) e industria (18%). Sin embargo, las rutas detalladas de cada sector todavía deben diseñarse con los actores involucrados. Por eso, su implementación es el gran reto de los próximos años.
La descarbonización en Latinoamérica
Latinoamérica parte con una ventaja: buena parte de su electricidad proviene de hidroeléctricas y otras fuentes renovables, y tiene un gran potencial solar y eólico. Por eso, varios países pueden descarbonizar su red eléctrica más rápido que otras regiones.
Sin embargo, la región también enfrenta retos propios. Por un lado, la deforestación y la ganadería pesan mucho en sus emisiones. Por otro, el transporte depende en gran medida de combustibles fósiles. Así, la descarbonización latinoamericana pasa tanto por la energía como por la protección de bosques y suelos.
Descarbonizar es transformar la economía, no solo reducir emisiones
En definitiva, la descarbonización implica cambiar cómo se genera la energía, cómo se mueven las personas y las mercancías, y cómo se producen los bienes. Por eso, es una transformación económica completa, con costos de corto plazo y beneficios de largo plazo.
Para México, las metas ya están escritas en su NDC. Ahora, el reto es convertirlas en proyectos, inversiones y políticas concretas. Así, empresas, gobiernos y ciudadanos comparten la tarea de construir una economía baja en carbono.
Fuentes consultadas
- Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025 (2025), resumen de hallazgos.
- IPCC. Climate Change 2022: Mitigation of Climate Change, presentación ante el OSACT (2022).
- Semarnat. Contribución Determinada a nivel Nacional 3.0 de México (2025).




