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Una empresa de triple impacto persigue resultados económicos, sociales y ambientales a la vez. No es lo mismo que una Empresa B: lo primero describe un modelo de negocio y lo segundo es una certificación privada. Y el propio autor del concepto pidió retirarlo en 2018.
¿Qué es una empresa de triple impacto?
Una empresa de triple impacto es aquella que persigue de forma simultánea tres resultados: rentabilidad económica, beneficio social y cuidado ambiental. Su rasgo distintivo es que ese triple propósito está incorporado al modelo de negocio y no a un programa aparte. Es un concepto descriptivo, no una certificación ni una figura legal.
Conviene precisar esa última frase desde el inicio. Cualquier empresa puede describirse como de triple impacto sin que nadie lo verifique. No existe un organismo que otorgue esa condición, y eso es justo lo que la distingue de una certificación.
Triple impacto y Empresa B: por qué no son lo mismo
Esta es la confusión más extendida del tema. Por eso conviene resolverla antes de seguir.
| Rasgo | Empresa de triple impacto | Empresa B |
|---|---|---|
| Naturaleza | Concepto descriptivo de un modelo de negocio | Certificación privada de desempeño |
| Quién la reconoce | Nadie: es una categoría conceptual | Una organización certificadora privada |
| Verificación | Ninguna | Auditoría con requisitos y renovación periódica |
| Costo | Sin costo | Cuota anual según facturación |
| Compromiso legal | Ninguno | Modificación de estatutos |
La relación entre ambas es de contención y no de equivalencia. Toda Empresa B es de triple impacto, aunque no a la inversa. En efecto, miles de compañías operan con ese modelo sin certificarse, ya que la certificación implica costo, auditoría y reforma estatutaria.
Conviene añadir, además, una precisión jurídica. La Empresa B no es una figura legal. La figura equivalente es la sociedad de beneficio e interés colectivo, reconocida en varios países latinoamericanos. En México, en cambio, no existe todavía en el ordenamiento federal.
El origen del concepto
Por su parte, el término procede del inglés triple bottom line, que suele traducirse como triple resultado o triple balance.
Lo acuñó en 1994 el consultor británico John Elkington. Después lo desarrolló en su libro Cannibals with Forks: The Triple Bottom Line of 21st Century Business, publicado en 1997. La idea era simple y potente. La contabilidad tradicional registra un solo resultado, el financiero, cuando en realidad una empresa produce tres.
Esa formulación tuvo, además, un éxito enorme. Se incorporó a los informes de sostenibilidad, a los marcos de reporte y al vocabulario corriente de la gestión empresarial.
El dato que casi nadie menciona: su autor lo retiró
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En 2018, veinticinco años después de acuñarlo, Elkington publicó en Harvard Business Review un texto proponiendo un “retiro de producto” para el triple bottom line. Usó deliberadamente esa expresión del mundo industrial. Es decir, retirar del mercado un producto defectuoso para rediseñarlo.
Su argumento fue que el concepto se había desvirtuado. Nació como herramienta para cambiar el sistema económico. En cambio, terminó convertido en un marco de contabilidad y reporte. Es decir, una tercera columna en un informe, sin capacidad real de transformar la operación de una empresa.
Esa autocrítica no invalida el concepto. Sin embargo, sí obliga a usarlo con más rigor. La pregunta pertinente ante una empresa de triple impacto no es si mide tres dimensiones, sino si esas tres dimensiones cambian sus decisiones.
Los tres pilares
En concreto, cada dimensión se traduce en prácticas verificables.
Económico
En primer lugar, no consiste en renunciar a la rentabilidad, sino en no obtenerla a cualquier costo. Abarca la viabilidad financiera del negocio y el pago justo a proveedores. También el cumplimiento fiscal y la distribución del valor a lo largo de la cadena.
Social
Asimismo, comprende las condiciones laborales, la remuneración y la equidad en el acceso y la promoción. Abarca también la prevención del acoso, la seguridad y salud en el trabajo, y la relación con las comunidades.
Ambiental
Por último, incluye la medición y reducción de emisiones, la gestión de residuos y el consumo de agua y energía. También el uso de materiales y los impactos sobre los ecosistemas del entorno.
Conviene notar algo sobre la relación entre los tres. No son compartimentos independientes que se compensen entre sí. Una empresa que destaca en desempeño ambiental y paga por debajo del mercado no equilibra una cosa con la otra. Más bien tiene un problema social sin resolver.
Cómo se distingue una empresa de triple impacto
Sin certificación de por medio, la evaluación recae en quien observa. En concreto, cinco señales permiten distinguir un modelo real de una etiqueta.
- El impacto está en el negocio, no en un programa. Si al retirar la actividad social o ambiental la empresa sigue operando igual, el impacto era un añadido.
- Mide las tres dimensiones con indicadores. No basta con declararlas.
- Asimismo, publica resultados comparables entre años, incluidos los objetivos incumplidos.
- Las decisiones difíciles reflejan las tres dimensiones. La prueba llega cuando una de ellas obliga a renunciar a rentabilidad de corto plazo.
- Por último, la gobernanza lo incorpora. El órgano de decisión responde por las tres dimensiones, no solo por la financiera.
La cuarta señal es la más reveladora y la más difícil de simular. Cualquier empresa afirma perseguir tres resultados cuando los tres apuntan en la misma dirección. En cambio, la diferencia aparece cuando entran en conflicto.
Qué puede hacer una empresa para avanzar
En la práctica, los cambios se ordenan por grupo de interés, que es como se trabajan.
Con el personal. Formación continua, prestaciones por encima del mínimo legal, igualdad de oportunidades en contratación y promoción, y medidas efectivas de corresponsabilidad.
Con proveedores. Condiciones de pago que no trasladen el costo financiero a los eslabones más débiles, criterios de compra con dimensión social y ambiental, y relaciones contractuales estables.
Con clientes. Información veraz sobre el producto, seguridad, atención efectiva de reclamaciones y publicidad sin afirmaciones ambientales que no puedan sustentarse.
Con el entorno. Por último, medición de la huella de carbono, gestión de residuos, eficiencia en el uso de recursos y consulta a las comunidades antes de decidir lo que les afecta.
Ese conjunto es el mismo que estructura cualquier programa serio de responsabilidad social empresarial. Sin embargo, la diferencia del triple impacto está en que no se plantea como programa, sino como criterio de diseño del negocio.
Triple impacto, empresa social y valor compartido
Por otra parte, hay tres conceptos próximos que conviene no confundir.
| Concepto | Qué lo define |
|---|---|
| Empresa de triple impacto | Persigue tres resultados a la vez, con lucro |
| Empresa social | La misión social es el fin; el lucro, el medio para sostenerla |
| Valor compartido | Estrategia que busca resolver un problema social generando ventaja competitiva |
La diferencia entre las dos primeras está en la jerarquía. En una empresa de triple impacto el lucro es un fin legítimo entre tres. En una empresa social, en cambio, es el medio que permite sostener la misión.
Preguntas frecuentes sobre las empresas de triple impacto
¿Empresa de triple impacto y Empresa B son lo mismo?
No. Triple impacto describe un modelo de negocio que persigue resultados económicos, sociales y ambientales, sin que nadie lo verifique. Empresa B, en cambio, es una certificación privada con requisitos, auditoría, costo y compromiso legal. Toda Empresa B es de triple impacto, aunque no a la inversa.
¿Quién certifica a una empresa de triple impacto?
Nadie. No existe un organismo que otorgue esa condición, porque se trata de un concepto descriptivo y no de una acreditación. Si una empresa quiere que su desempeño sea verificado por un tercero, la vía es una certificación como la de Empresa B o un marco de reporte con verificación externa.
¿Quién creó el concepto de triple impacto?
El consultor británico John Elkington acuñó el término triple bottom line en 1994 y lo desarrolló en su libro Cannibals with Forks, publicado en 1997. En 2018 publicó un texto proponiendo retirar el concepto, al considerar que se había convertido en una herramienta contable en lugar de un motor de cambio.
¿Cuáles son los tres pilares del triple impacto?
El económico, que abarca la viabilidad del negocio y la distribución del valor; el social, que comprende condiciones laborales y relación con las comunidades; y el ambiental, que incluye emisiones, residuos y uso de recursos. No son compartimentos que se compensen entre sí.
¿Existe en México una figura legal de empresa de triple impacto?
No. La legislación federal mexicana no contempla todavía una figura societaria equivalente a la sociedad de beneficio e interés colectivo que sí reconocen otros países de la región. Por eso las empresas que se certifican cumplen el requisito legal mediante la reforma de sus estatutos.
Qué queda del concepto después de su propia crítica
El triple impacto sigue siendo útil por una razón concreta. Nombra algo que la contabilidad tradicional no registra. En efecto, una empresa produce efectos sociales y ambientales aunque no los mida, y el concepto obliga a reconocerlos.
Lo que su autor cuestionó no fue eso, sino su uso. Medir tres dimensiones y publicarlas no cambia una empresa. Lo que la cambia, más bien, es que esas tres dimensiones tengan peso en las decisiones difíciles. Esa distinción, entre el triple balance como marco de reporte y el triple impacto como criterio de diseño del negocio, es la que separa a las empresas que lo aplican de las que solo lo enuncian.
Fuentes consultadas
- John Elkington, Recalling the Triple Bottom Line, sobre la propuesta de retiro del concepto publicada en Harvard Business Review: https://johnelkington.com/2018/07/recalling-the-triple-bottom-line/




