La SBTi, o Science Based Targets initiative, es la organización que define y valida las metas climáticas de las empresas con base en la ciencia. Fijar una meta validada da credibilidad y evita el greenwashing. El proceso tiene cinco pasos y puede tomar hasta dos años.
Si tu empresa quiere una meta climática creíble, la SBTi es la referencia. De hecho, se volvió el estándar de facto para validar objetivos de reducción de emisiones en todo el mundo. Una meta validada por la SBTi es la forma concreta de avanzar hacia el Net Zero. A continuación te explicamos qué es la SBTi, por qué importa y cómo fijar y validar tu meta paso a paso.
¿Qué es la SBTi?
La SBTi (Science Based Targets initiative) es una organización global que ayuda a las empresas a fijar metas de reducción de emisiones alineadas con la ciencia del clima. En la práctica, define los criterios, revisa los objetivos y los valida si cumplen los requisitos. Así, una meta “basada en ciencia” deja de ser una promesa y se vuelve un compromiso verificable.
¿Por qué fijar una meta basada en ciencia?
La razón es la credibilidad. Cualquier empresa puede anunciar que será “verde”, pero pocas pueden demostrarlo. Por eso una meta validada por la SBTi marca la diferencia: prueba que el objetivo es coherente con limitar el calentamiento global a 1,5 °C.
Además, el contexto empuja en esa dirección. Primero, los inversionistas y clientes piden datos creíbles. Después, las normas de reporte exigen metas y planes de transición. En otras palabras, una meta basada en ciencia no solo ayuda al clima; también abre puertas comerciales y financieras.
Cómo fijar y validar tu meta con la SBTi paso a paso
El proceso de la SBTi se resume en cinco pasos. De este modo, cualquier empresa sabe qué sigue en cada etapa.
- Comprometerse: la empresa firma una carta de compromiso y entra en la lista de organizaciones que trabajan en su meta.
- Desarrollar: prepara su objetivo según los criterios de la SBTi. Este paso puede tomar hasta 24 meses.
- Enviar: presenta la meta a la SBTi para su validación oficial.
- Comunicar: una vez validada, anuncia la meta a sus grupos de interés.
- Divulgar: reporta su progreso cada año, con datos verificables.
En concreto, el segundo paso es el más exigente. Ahí la empresa mide su huella, define los recortes y arma el plan. Por eso conviene empezar con tiempo y con un equipo claro.
Antes de empezar: mide tu huella de carbono
Ninguna meta sirve sin una base sólida. Por eso el punto de partida es medir la huella de carbono de la empresa en los tres alcances. Ese inventario se vuelve el año base contra el que se mide todo el avance.
De hecho, la SBTi pide datos completos y recientes. Así, el primer esfuerzo de medición define la calidad de toda la meta. En la práctica, una huella bien calculada hace que el resto del proceso fluya.
Metas de corto, largo plazo y cero neto
La SBTi pide más de un horizonte. Primero, las metas de corto plazo fijan los recortes para los próximos cinco a diez años. Son el motor de la acción inmediata.
Después, las metas de largo plazo apuntan al cero neto. Para llegar ahí, la empresa debe reducir cerca del 90 % de sus emisiones y neutralizar solo el residuo. Por eso una meta de cero neto no es compensar todo, sino reducir casi todo y equilibrar lo mínimo. Así, los dos plazos trabajan juntos hacia el mismo objetivo.
El Estándar Corporativo de Cero Neto
Las metas de cero neto de la SBTi se rigen por su Estándar Corporativo de Cero Neto. Su versión vigente, la 2.0, convirtió el marco de fijación de metas en una guía de acción, con planes de transición obligatorios para las grandes empresas y una jerarquía que prioriza la reducción directa.
Además, el estándar diferencia las exigencias según el tamaño de la empresa y el país. Para conocer todos los cambios recientes, revisa la noticia sobre la Versión 2.0 del estándar de la SBTi. Así sabrás qué requisitos aplican a tu caso.
Cómo se conecta con tu reporte de sostenibilidad
Una meta validada también alimenta tus reportes. De hecho, marcos como las NIIF S2 del ISSB y, en México, las Normas de Información de Sostenibilidad piden divulgar metas y planes de clima. Por eso una meta SBTi te ayuda a cumplir varios requisitos a la vez.
En concreto, los mismos datos de emisiones sirven para fijar la meta y para llenar el reporte de sostenibilidad. Así, medir una vez rinde para varios fines. De este modo, la empresa ahorra esfuerzo y gana coherencia.
Qué revisa la SBTi en tu meta
La validación no es un trámite; tiene criterios claros. Primero, la SBTi revisa la ambición: la meta debe ser coherente con limitar el calentamiento a 1,5 °C, no con un objetivo cómodo. Después, revisa la cobertura: el objetivo debe incluir la mayor parte de las emisiones de la empresa.
Además, el Alcance 3 recibe atención especial. De hecho, si la cadena de valor representa una parte importante de la huella, la empresa debe fijar metas también para esas emisiones. Por su parte, el plazo importa: la meta debe tener un horizonte definido y un año base reciente.
En concreto, la SBTi busca tres cosas: que la meta sea ambiciosa, completa y medible. Por eso conviene preparar bien los datos antes de enviarla. Así, la empresa evita rechazos y acelera la validación.
Errores comunes al fijar una meta con la SBTi
Aun con buena intención, las empresas tropiezan. El error más frecuente es anunciar una meta antes de validarla. En realidad, sin la validación oficial, el objetivo no cuenta como “basado en ciencia”.
Otro fallo típico es ignorar el Alcance 3, que suele ser la mayor parte de la huella. Finalmente, muchas empresas fijan la meta y la olvidan. Sin embargo, la SBTi exige divulgar el progreso cada año. Por eso el compromiso debe ser constante, no un anuncio de una sola vez.
Beneficios de una meta validada por la SBTi
Más allá del clima, una meta SBTi trae ventajas. Primero, mejora el acceso a financiamiento, porque los bancos valoran los objetivos verificados. Después, fortalece la reputación frente a clientes e inversionistas. Además, ordena la estrategia interna y revela ahorros de energía y materiales.
También prepara a la empresa para la regulación. De hecho, las exigencias de reporte climático crecen cada año. Por eso, quien valida su meta hoy llega con ventaja a las reglas de mañana. En suma, una meta creíble es buena para el planeta y para el negocio.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la SBTi?
La SBTi, o Science Based Targets initiative, es una organización global que ayuda a las empresas a fijar metas de reducción de emisiones alineadas con la ciencia del clima. Define los criterios, revisa los objetivos y los valida si cumplen los requisitos. Es la referencia mundial en metas climáticas.
¿Qué es una meta basada en ciencia?
Es un objetivo de reducción de emisiones coherente con lo que pide la ciencia para limitar el calentamiento a 1,5 °C. En lugar de fijar una cifra al azar, parte de cuánto debe bajar el planeta. Por eso la SBTi la valida antes de considerarla creíble.
¿Cuánto tarda validar una meta con la SBTi?
Depende de cada empresa, pero el desarrollo de la meta puede tomar hasta 24 meses desde el compromiso inicial. Después viene la validación oficial. Por eso conviene empezar con tiempo y con un equipo que reúna los datos desde el inicio.
¿Cuáles son los pasos del proceso SBTi?
Son cinco: comprometerse, desarrollar la meta, enviarla a validación, comunicarla una vez aprobada y divulgar el progreso cada año. El paso más exigente es desarrollar la meta, porque implica medir la huella y armar el plan de reducción.
¿Una pyme puede fijar una meta con la SBTi?
Sí. La SBTi contempla rutas con más flexibilidad para las pequeñas empresas. Así, una pyme puede validar su meta con menos requisitos que una gran corporación. De este modo, la acción climática se vuelve alcanzable para empresas de cualquier tamaño.
¿La meta SBTi es lo mismo que el Net Zero?
No exactamente. El Net Zero es el destino, y la SBTi es el método para llegar de forma creíble. Una meta SBTi de largo plazo lleva a la empresa hacia el cero neto, con recortes alineados con la ciencia y un residuo mínimo que se neutraliza.
Conclusión: una meta creíble empieza hoy
En suma, la SBTi convierte una buena intención en una meta climática creíble y verificable. El proceso toma tiempo, pero ordena el camino y da confianza a clientes, bancos e inversionistas. Por eso conviene empezar cuanto antes. Para entender la meta final a la que apunta todo esto, revisa nuestra guía sobre el Net Zero y da el primer paso.





