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Los ESRS son las normas técnicas que detallan cómo reportar sostenibilidad bajo la directiva CSRD. Su alcance cambió de forma drástica en 2026: subieron los umbrales de aplicación y se recortaron los datos exigidos. La doble materialidad, en cambio, sigue intacta.
¿Qué son los ESRS?
Los ESRS, siglas de European Sustainability Reporting Standards, son las normas técnicas que especifican qué información de sostenibilidad debe divulgar una empresa sujeta a la directiva CSRD de la Unión Europea. Los desarrolla el EFRAG como asesor técnico y, después, los adopta la Comisión Europea. Su eje es la doble materialidad.
¿Cuál es la relación entre los ESRS y la CSRD?
Los ESRS no funcionan solos, sino en pareja con la directiva. El reparto de papeles es limpio: la CSRD define quién debe reportar; los ESRS definen cómo hacerlo. Por eso se les describe como el manual técnico del reporte europeo.
Esa separación explica, además, por qué las dos piezas se reformaron por caminos distintos en 2026. El alcance se modificó por vía legislativa, con una directiva. El contenido se modificó por vía delegada, con un acto de la Comisión.
¿Qué cambió con el paquete Ómnibus?
| Elemento | Antes | Después de la reforma de 2026 |
|---|---|---|
| Umbral de personal | Más de 250 personas empleadas | Más de 1,000 personas empleadas |
| Umbral financiero | 40 millones de euros de facturación o 20 de balance | Más de 450 millones de euros de facturación neta |
| Volumen de datos | Conjunto completo de datos obligatorios | Reducción sustancial en los ESRS revisados |
| Doble materialidad | Obligatoria | Obligatoria, sin cambios |
La Directiva (UE) 2026/470, conocida como paquete Ómnibus I, se publicó en el Diario Oficial el 26 de febrero de 2026 y entró en vigor en marzo. Los análisis del sector calculan que cerca de 90% de las empresas inicialmente cubiertas quedó fuera del alcance obligatorio.
En paralelo, la Comisión Europea adoptó el 3 de julio de 2026 el acto delegado con los ESRS revisados, que sustituyen a la versión anterior y recortan de manera sustancial el número de datos exigidos. Los Estados miembros tienen hasta marzo de 2027 para incorporar la directiva a su legislación nacional.
La doble materialidad sigue siendo el eje
Pese al recorte, sin embargo, un principio no se tocó. Los ESRS mantienen la doble materialidad como criterio para decidir qué se reporta. Este enfoque obliga a mirar en dos direcciones a la vez.
Por un lado, el impacto de la empresa sobre las personas y el ambiente. Por otro, el efecto que los asuntos de sostenibilidad tienen sobre las finanzas de la propia empresa. Es la diferencia de fondo con las normas del ISSB, que solo miran la segunda dirección.
Hubo simplificación, en resumen, pero no marcha atrás en el concepto. Y la demanda de información por parte de bancos, inversionistas y grandes clientes sigue creciendo al margen de la obligación legal.
¿Cómo se estructuran los ESRS?
La arquitectura se organiza en dos bloques. Primero, las normas transversales, que fijan los requisitos generales aplicables a cualquier empresa y la metodología de materialidad. Después, las normas temáticas, repartidas en tres áreas:
- Ambiental. Cambio climático, contaminación, agua y recursos marinos, biodiversidad, y uso de recursos y economía circular.
- Social. Personal propio, personal de la cadena de valor, comunidades afectadas, y consumidores y usuarios finales.
- Gobernanza. Conducta empresarial, ética y gestión de las relaciones con proveedores.
Cada norma temática se aplica solo si el asunto resulta material tras el análisis. En otras palabras, ninguna empresa reporta el catálogo completo.
Esa lógica explica por qué dos empresas del mismo tamaño publican informes muy distintos. Una minera y una consultora comparten las normas transversales, aunque divergen por completo en las temáticas. Por lo tanto, el análisis de materialidad no es un trámite previo: es la decisión que determina el contenido del reporte.
Existe además un tercer nivel, todavía en desarrollo: las normas sectoriales, pensadas para afinar los requerimientos por industria. La reforma de 2026 aplazó su calendario, de modo que hoy el sistema opera con los dos primeros bloques.
¿Afectan los ESRS a las empresas mexicanas?
No de forma directa, aunque el alcance cruza fronteras por dos vías.
La primera es la cadena de valor. En concreto, muchas empresas mexicanas son proveedoras de grupos europeos y reciben solicitudes de datos para alimentar el reporte de su cliente. Aquí conviene conocer un matiz de la reforma: los ESRS revisados limitan lo que una empresa obligada puede exigir a sus contrapartes más pequeñas, precisamente para evitar que la carga se traslade hacia abajo sin filtro.
La segunda es la presencia directa. Por su parte, las empresas de fuera de la Unión Europea con actividad e ingresos relevantes en el bloque pueden quedar sujetas a requerimientos propios, según los umbrales vigentes.
Para una organización mexicana, en la práctica, la lectura útil es que los ESRS llegan como requerimiento de cliente antes que como obligación legal. Ese requerimiento se atiende mejor si ya existe un sistema de datos montado para las NIS o para las NIIF S1 y S2, dado que buena parte de la información se solapa. El mapa completo de estándares está en el pilar sobre marcos para crear reportes de sostenibilidad.
Preguntas frecuentes sobre los ESRS
¿Los ESRS siguen siendo obligatorios en 2026?
Siguen siendo obligatorios, aunque para muchas menos empresas. La reforma de 2026 elevó los umbrales a más de 1,000 personas empleadas y más de 450 millones de euros de facturación neta. Las compañías que quedan por debajo dejaron de estar dentro del alcance obligatorio de la directiva CSRD.
¿Qué diferencia hay entre la CSRD y los ESRS?
La CSRD es la directiva europea que establece quién está obligado a reportar y con qué periodicidad. Los ESRS son las normas técnicas que detallan qué información concreta debe divulgarse y en qué formato. Una define el alcance; los otros, el contenido del reporte.
¿La doble materialidad sigue vigente tras el Ómnibus?
Sí. Es el principio que la reforma dejó intacto de forma explícita. Los ESRS siguen exigiendo evaluar tanto el impacto de la empresa sobre el entorno como el efecto de los asuntos de sostenibilidad sobre sus resultados financieros. Ahí está su diferencia central con las normas del ISSB.
¿Una empresa mexicana proveedora debe reportar bajo ESRS?
No por obligación legal directa. Puede recibir solicitudes de información de clientes europeos que sí están obligados. La revisión de 2026 acotó lo que esas empresas pueden exigir a contrapartes de menor tamaño, con el fin de evitar que la carga se traslade sin límite por la cadena de valor.
¿Los ESRS son compatibles con las NIIF S1 y S2?
Existe un trabajo de interoperabilidad para que la información pueda reutilizarse entre ambos sistemas, y la revisión de 2026 lo reforzó. La compatibilidad no es total, ya que los ESRS parten de la doble materialidad y las normas del ISSB solo consideran la materialidad financiera.
Un estándar más pequeño, pero igual de exigente
Los ESRS siguen siendo uno de los marcos de reporte más completos que existen. La reforma de 2026 redujo cuántas empresas quedan obligadas y cuántos datos deben entregar, sin bajar el nivel técnico de lo que sí se exige.
Para una organización fuera de Europa, además, entenderlos conserva valor práctico. Marcan la dirección que siguen otras jurisdicciones y, sobre todo, definen el lenguaje en que los grandes clientes europeos piden información a sus proveedores.




