El IPC Sustentable fue el primer indicador bursátil de sostenibilidad en México y hoy tiene un sucesor con reglas más estrictas: el S&P/BMV Total Mexico ESG Index. Esta guía explica qué evalúa, cómo elige a sus emisoras, por qué reúne a tan pocas y qué significa formar parte de él.
¿Qué es el IPC Sustentable y cómo se llama hoy?
El IPC Sustentable fue el índice de la Bolsa Mexicana de Valores que agrupaba a las emisoras con mejores prácticas ambientales, sociales y de gobierno corporativo. En 2020 lo sustituyó el S&P/BMV Total Mexico ESG Index, que selecciona y pondera a las empresas según su calificación ESG, después de excluir actividades controvertidas.
Dicho de otro modo, el nombre IPC Sustentable sigue vivo en el habla cotidiana, pero el indicador vigente es otro. Lo calcula S&P Dow Jones Indices (S&P DJI) en alianza con la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Su objetivo es ofrecer una exposición amplia al mercado accionario mexicano con un perfil de sostenibilidad claramente mejor que el del promedio.
¿Por qué el IPC Sustentable cambió de nombre y de reglas?
El cambio respondió a una decisión conjunta de S&P DJI y la BMV. El anuncio se publicó el 4 de marzo de 2020, y el cálculo del IPC Sustentable se detuvo el 23 de marzo de ese año (aviso de la BMV). El nuevo índice arrancó finalmente el 22 de junio de 2020.
La razón de fondo fue alinear el indicador mexicano con estándares globales. Desde 2019, SAM, entonces una división de S&P Global, era el proveedor oficial de calificaciones para los índices ESG de la familia S&P/BMV. Por eso el nuevo índice usa la misma metodología de puntuación que otros índices ESG internacionales del proveedor.
Además, el sucesor incorporó filtros que el índice anterior no aplicaba de forma sistemática. Entre ellos destacan la exclusión por actividades de negocio, la revisión del cumplimiento del Pacto Mundial de Naciones Unidas y el análisis de controversias en medios.
¿Qué evalúa el índice ESG de la Bolsa Mexicana de Valores?
El índice evalúa el desempeño de cada empresa en los tres pilares de los criterios ASG y ESG: ambiental, social y de gobernanza. La herramienta de base es la Evaluación de Sostenibilidad Corporativa (CSA, por sus siglas en inglés) de S&P Global, que asigna a cada compañía una calificación ESG.
Esa evaluación no es igual para todos los sectores. Por el contrario, se adapta a los riesgos y oportunidades de cada industria, de modo que una minera y un banco no responden las mismas preguntas. Así, la calificación premia lo que resulta material para cada giro.
En términos generales, la evaluación revisa temas como estos:
- Ambiental: emisiones, riesgos climáticos, uso de energía y agua, y manejo de recursos naturales.
- Social: gestión del talento, seguridad laboral, derechos humanos y relación con comunidades.
- Gobernanza: ética empresarial, gestión de riesgos y estructura de la gobernanza corporativa.
La información proviene del cuestionario que la propia empresa responde o, si no participa, de lo que publica en sus reportes. Por ello, la calidad de la divulgación influye de manera directa en la calificación.
¿Cómo se seleccionan las empresas del índice?
La selección sigue un procedimiento por etapas, definido en la metodología de los índices S&P/BMV (S&P DJI). El punto de partida es el S&P/BMV Total Mexico Index, que reúne acciones y fibras listadas en la BMV, sin incluir las fibras de energía e infraestructura.
A partir de ese universo, el proceso avanza así:
- Se descartan las empresas sin cobertura de las bases de datos de actividades de negocio y del Pacto Mundial.
- Se excluyen las que superan los umbrales de actividades controvertidas o que incumplen los principios del Pacto Mundial.
- Se eliminan las que no tienen calificación ESG de S&P Global.
- Las restantes se ordenan por calificación y se conserva el 80% superior.
- Dentro de cada sector se conserva, como máximo, el 75% mejor calificado.
Cuando en un sector solo queda una emisora elegible, esta se mantiene aunque no entre en el corte. En caso de empate, decide el valor de capitalización de mercado ajustado por flotación.
Exclusiones por actividad de negocio
Una parte del filtro no depende de la calificación, sino del giro de la empresa. La metodología usa los ingresos como indicador de participación en cada actividad:
| Actividad | Umbral de exclusión |
|---|---|
| Armas controvertidas | Cualquier participación directa |
| Armas pequeñas (fabricación) | Cualquier participación |
| Armas pequeñas (venta y distribución) | 5% o más de los ingresos |
| Contratos militares | 10% o más de los ingresos |
| Carbón térmico y arenas petrolíferas | 5% o más de los ingresos |
| Tabaco (producción) | Cualquier participación |
| Tabaco (productos relacionados y venta) | 5% o más de los ingresos |
El filtro del carbón térmico se añadió a partir del rebalanceo de junio de 2022. En la misma fecha entraron también los de armas pequeñas, contratos militares y arenas petrolíferas.
El papel del Pacto Mundial de Naciones Unidas
El segundo filtro revisa la conducta de cada empresa frente a los diez principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas. Estos principios abarcan derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y anticorrupción. La evaluación la aporta un proveedor externo de análisis ESG, que clasifica a cada compañía según su grado de cumplimiento.
Las emisoras catalogadas como incumplidoras quedan fuera, igual que las que no tienen cobertura de ese análisis. Así, una empresa con buena calificación ESG puede quedar excluida si enfrenta señalamientos graves en alguno de esos cuatro ámbitos.
¿Cómo se pondera cada empresa dentro del índice?
A diferencia de los índices tradicionales, el peso de cada emisora no depende de su tamaño en bolsa. En cambio, es proporcional a su calificación ESG. Así, una empresa mediana con muy buen desempeño puede pesar más que una gigante con calificación baja.
Para evitar concentraciones excesivas, la metodología fija tres límites:
- Ninguna emisora puede pesar más de 25%, ni más de cuatro veces su peso por liquidez.
- Las cinco emisoras más grandes no pueden sumar más de 60% del índice.
- El exceso que se recorta se reparte entre las demás, en proporción a su calificación.
Estos topes buscan que el índice sea invertible. Es decir, que un fondo pueda replicarlo sin comprar más acciones de las que el mercado puede negociar con facilidad.
¿Cada cuándo se revisa la composición del índice?
La composición se reconstituye una vez al año, después del cierre del tercer viernes de junio. La fecha de referencia para los datos es el último día hábil de abril, por lo que la calificación ESG vigente en ese momento es la que cuenta.
Además, hay revisiones trimestrales en marzo, septiembre y diciembre. En ellas se recalculan los pesos y se vuelve a comprobar la elegibilidad por actividades y por el Pacto Mundial. Si una emisora deja de cumplir, sale del índice y no se sustituye hasta la siguiente reconstitución.
Las controversias tienen un trato aparte. Cuando el análisis de medios y grupos de interés detecta un caso grave, un comité revisa a la empresa. Si decide retirarla, esta no puede volver durante al menos un año calendario completo.
¿Por qué el índice ESG de la BMV reúne a tan pocas empresas?
El índice es selectivo por diseño. Primero, solo considera a las emisoras del índice amplio de la BMV, que en junio de 2020 sumaba 56 empresas. Después aplica exclusiones, exige calificación ESG y descarta a las peor evaluadas. Con los dos cortes sucesivos, el índice retiene como máximo alrededor de seis de cada diez emisoras calificadas.
En la práctica, el resultado queda cerca de la mitad del universo. En su lanzamiento conservó 29 de las 56 emisoras elegibles, equivalentes a 51% del total y a 61% del valor de capitalización (S&P DJI, 2020). Este dato cambia con cada rebalanceo y conviene contrastarlo con la ficha vigente del índice.
Hay, además, una barrera menos visible: la divulgación. Una empresa que no responde el cuestionario de la CSA y publica poca información sobre sostenibilidad corre el riesgo de recibir una calificación baja o de quedar sin ella. Por eso la madurez de los reportes pesa tanto como el desempeño real.
En México, esa madurez está en transición. Las NIS, Normas de Información de Sostenibilidad, amplían la divulgación de indicadores básicos de sostenibilidad en el país. Con el tiempo, más datos comparables podrían ampliar la base de empresas evaluables.
¿Formar parte del índice es una certificación de sostenibilidad?
No. Formar parte del S&P/BMV Total Mexico ESG Index indica que una emisora obtuvo una calificación ESG mejor que la de sus pares cotizados. Sin embargo, no certifica que la empresa sea sostenible ni que carezca de impactos ambientales, conflictos laborales o controversias.
La selección es relativa: mide a cada empresa frente a las demás del mismo mercado y sector. Por lo tanto, una emisora puede entrar al índice porque su sector tiene pocos competidores, no porque su desempeño sea sobresaliente en términos absolutos.
Por esa razón, usar la permanencia en el índice como sello de sostenibilidad en la comunicación corporativa exige cuidado. Presentarla como prueba de que una empresa no tiene impactos puede rozar el greenwashing. Lo correcto es mencionarla como lo que es: un reconocimiento comparativo, revisado cada año.
Tampoco garantiza un mejor rendimiento financiero. El índice busca mejorar el perfil ESG sin alejarse demasiado del comportamiento del mercado, de modo que en algunos periodos supera a su referencia y en otros no.
Qué significa el índice para empresas, inversionistas y público en general
El índice tiene usos distintos según quién lo consulte. La siguiente tabla resume los principales:
| Público | Para qué le sirve | Qué debe tener en cuenta |
|---|---|---|
| Empresas cotizadas | Referencia de su posición ESG frente a sus pares | La calificación depende de la calidad de su divulgación |
| Empresas no cotizadas y pymes | Mapa de los temas que el mercado valora | No pueden entrar, pero sí adoptar las mismas prácticas |
| Inversionistas | Base para fondos y productos con criterios ESG | No sustituye el análisis propio de cada emisora |
| Estudiantes y público | Termómetro de la sostenibilidad bursátil del país | Es un ranking relativo, no una certificación |
Para las empresas que aspiran a entrar, el camino no pasa por una solicitud, sino por la gestión. Primero, deben formar parte del índice amplio de la BMV. Luego, conviene responder la evaluación de S&P Global, fortalecer el gobierno corporativo y publicar información verificable.
Para las organizaciones que no cotizan, el valor del índice es pedagógico. Los temas que evalúa coinciden, en buena medida, con lo que piden clientes, bancos y cadenas de suministro. Así, sirve como guía para ordenar prioridades de sostenibilidad aunque la empresa nunca llegue a la bolsa.
El índice ESG de la BMV como termómetro de la sostenibilidad bursátil
El paso del IPC Sustentable al S&P/BMV Total Mexico ESG Index marcó el tránsito de un reconocimiento local a una metodología global, con exclusiones explícitas y calificaciones comparables. Su tamaño reducido no es un defecto del índice, sino un reflejo del grado de madurez de la divulgación en el mercado mexicano.
En consecuencia, el número de emisoras que logra entrar cada junio funciona como un indicador del avance real de la sostenibilidad corporativa en México. Si las nuevas obligaciones de reporte se consolidan, ese número tendría más margen para crecer en los próximos años.
Fuentes consultadas
- Bolsa Mexicana de Valores y S&P Dow Jones Indices, aviso de lanzamiento del nuevo índice ESG para México en sustitución del S&P/BMV IPC Sustentable, 2020.
- S&P Dow Jones Indices, S&P/BMV Indices Methodology, agosto de 2026.
- S&P Dow Jones Indices, The S&P/BMV Total Mexico ESG Index: A New Benchmark for Mexican Equities, 2020.
- S&P Dow Jones Indices, Modificación a la metodología del S&P/BMV Total Mexico ESG Index, 2021.




