La economía verde es un modelo de desarrollo que busca crecer y crear empleo sin destruir la naturaleza. Además, en México la degradación ambiental cuesta cada año más de 4% del PIB, por lo que transitar hacia una economía verde también es una decisión económica.
¿Qué es la economía verde?
La economía verde es un modelo económico bajo en carbono, eficiente en recursos y socialmente incluyente. Así, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en este modelo el ingreso y el empleo crecen gracias a inversiones que reducen emisiones y contaminación, usan mejor los recursos y protegen la biodiversidad.
En otras palabras, la economía verde no propone dejar de crecer. En cambio, busca que el crecimiento deje de depender de agotar recursos naturales y de contaminar. Por eso, se considera una vía práctica hacia el desarrollo sostenible.
¿De dónde surge el concepto de economía verde?
En particular, el término ganó fuerza tras la crisis financiera de 2008. En ese contexto, el PNUMA impulsó la idea de que la recuperación económica podía apoyarse en inversiones ambientales, como la energía limpia y la eficiencia.
Después, en 2012, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, conocida como Río+20, colocó la economía verde como uno de sus dos temas centrales. Desde entonces, el concepto se integró a la agenda de desarrollo sostenible y, más tarde, a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Las características de una economía verde
En concreto, según la definición del PNUMA, una economía verde reúne tres rasgos básicos, a los que se suman otros que la hacen viable:
- Baja en carbono: reduce las emisiones de gases de efecto invernadero.
- Eficiente en recursos: usa menos energía, agua y materiales por cada unidad producida.
- Socialmente incluyente: reparte los beneficios y crea empleos dignos.
- Protege el capital natural: conserva los ecosistemas y la biodiversidad de los que dependen la economía y las personas.
- Integra los costos ambientales: reconoce que contaminar y agotar recursos tiene un costo económico.
Economía verde, circular y azul: en qué se diferencian
Los tres conceptos están relacionados, pero no son iguales:
| Concepto | En qué se enfoca | Ejemplo |
|---|---|---|
| Economía verde | Todo el modelo económico, con bajas emisiones, eficiencia y equidad | Una política nacional de transición energética y empleos verdes |
| Economía circular | Mantener materiales y productos en uso y eliminar residuos | Reparar, reutilizar y reciclar envases |
| Economía azul | El uso sostenible de océanos, costas y recursos marinos | Pesca sostenible y turismo costero responsable |
Por lo tanto, la economía circular y la economía azul funcionan como piezas dentro de una economía verde más amplia.
Los sectores de la economía verde
La transición toca prácticamente toda la economía. Aun así, estos son los sectores donde más se concentra:
- Energía: generación con energías renovables, almacenamiento y redes eléctricas modernas.
- Transporte: transporte público, movilidad eléctrica y logística eficiente.
- Construcción: edificios eficientes y materiales con menor huella.
- Agricultura: prácticas regenerativas y uso eficiente del agua.
- Manufactura: procesos limpios, ecodiseño y reciclaje.
- Gestión de residuos: separación, reciclaje y aprovechamiento.
- Turismo: turismo sostenible que conserva los ecosistemas.
Los empleos verdes
Asimismo, uno de los argumentos centrales de la economía verde es que crea trabajo. Por ejemplo, según el informe anual de la Agencia Internacional de Energías Renovables y la Organización Internacional del Trabajo (2026), el sector de energías renovables emplea al menos 16.6 millones de personas en el mundo.
Sin embargo, la transición también desplaza empleos en sectores como el carbón o el petróleo. Por eso, la economía verde va de la mano de la transición justa, que busca recapacitar a los trabajadores afectados y apoyar a sus comunidades.
¿Cuáles son las ventajas de la economía verde?
En general, sus beneficios combinan lo económico, lo social y lo ambiental:
- Menores costos ambientales para la sociedad, como la contaminación del aire y la pérdida de suelos.
- Nuevos empleos e industrias ligados a la energía limpia y la eficiencia.
- Mayor resiliencia ante el cambio climático y la escasez de recursos.
- Ahorro por el uso eficiente de energía, agua y materiales.
- Mejor salud gracias a un aire y un agua más limpios.
La economía verde en México
En México, además, el costo de no avanzar es alto. De hecho, según las Cuentas Económicas y Ecológicas del INEGI, en 2024 los costos por agotamiento y degradación ambiental sumaron poco más de 1.38 billones de pesos, equivalentes a 4.1% del PIB. De ellos, sobre todo, pesaron las emisiones al aire, con 2.5% del PIB.
En cambio, el gasto público en protección ambiental fue de 232,882 millones de pesos, apenas 0.7% del PIB. En otras palabras, el país gasta en proteger el ambiente una fracción de lo que le cuesta degradarlo.
Al mismo tiempo, México cuenta con herramientas para avanzar. Por ejemplo, la Taxonomía Sostenible de México define qué actividades se consideran verdes y sociales, y el país fijó metas absolutas de emisiones para 2035 en su compromiso climático ante Naciones Unidas.
La economía verde en Latinoamérica
Latinoamérica tiene ventajas para una economía verde: una gran riqueza natural, abundantes recursos renovables y minerales clave para la transición energética, como el litio y el cobre. Por eso, la región puede atraer inversión hacia energía limpia y cadenas de valor sostenibles.
Sin embargo, también enfrenta riesgos. Por un lado, muchas economías dependen de la extracción de recursos naturales. Por otro, también la deforestación y la informalidad laboral limitan los beneficios. Así, el reto es que la economía verde genere valor y empleos dentro de la región, y no solo exportaciones de materias primas.
La economía verde y la inversión
El paso a una economía verde necesita financiamiento. Por eso, el sector financiero desarrolló varias herramientas para dirigir el capital hacia actividades sostenibles:
- Índices bursátiles de sostenibilidad, que agrupan empresas con mejores prácticas ambientales, sociales y de gobierno corporativo.
- Bonos verdes, sociales y sostenibles, cuyo dinero se destina a proyectos con beneficio ambiental o social.
- Portafolios net zero, que alinean carteras de inversión y crédito con la meta de cero emisiones netas.
- Taxonomías sostenibles, que definen qué inversiones pueden considerarse verdes.
Además, las normas de reporte, como las NIIF S1 y S2, obligan a las empresas listadas a revelar sus riesgos climáticos. Así, los inversionistas pueden comparar mejor qué empresas están preparadas para la transición.
¿Qué pueden hacer las empresas y las personas?
Por último, la transición no depende solo de los gobiernos. Estas acciones ayudan desde distintos frentes:
- Empresas: medir su huella, invertir en eficiencia y energía limpia, rediseñar productos y reportar con transparencia.
- Inversionistas: considerar criterios ambientales y climáticos en sus decisiones.
- Consumidores: elegir productos eficientes, duraderos y de origen sostenible.
- Gobiernos locales: impulsar transporte público, gestión de residuos y compras públicas sostenibles.
La economía verde es crecer sin agotar el planeta
En síntesis, la economía verde propone un cambio de fondo: medir el éxito económico sin ignorar el costo ambiental y social. Además, en México ese costo ya equivale a más de 4% del PIB cada año.
Por eso, avanzar hacia una economía verde no es solo una cuestión ambiental. También es una estrategia para crear empleo, atraer inversión y proteger el bienestar de las próximas generaciones.
Fuentes consultadas
- Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Green economy, glosario (s. f.). Enlace
- Agencia Internacional de Energías Renovables y Organización Internacional del Trabajo. Renewable Energy and Jobs: Annual Review 2025 (2026). Enlace
- INEGI. Cuentas Económicas y Ecológicas de México 2024 (2025). Enlace




