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La Taxonomía Sostenible es un sistema que clasifica qué actividades económicas son realmente sostenibles. México cuenta con la suya, creada por la Secretaría de Hacienda. Su objetivo es dar certeza a la inversión, combatir el greenwashing y orientar el financiamiento hacia proyectos verdes y sociales.
¿Qué es la Taxonomía Sostenible?
La Taxonomía Sostenible es un sistema de clasificación que define, con criterios claros y basados en ciencia, qué actividades, activos o proyectos pueden considerarse sostenibles. En México, la creó la Secretaría de Hacienda como una herramienta confiable y unificada para identificar las inversiones con impacto ambiental y social positivo.
¿Cuál es el objetivo de la Taxonomía Sostenible?
El objetivo principal es dar certeza y transparencia a los mercados financieros. Antes, no había una regla clara para saber qué inversión era verde. Por eso reinaba la confusión. La taxonomía resuelve ese problema con definiciones precisas. Así, fomenta la inversión en actividades sostenibles. Además, permite seguir el rastro del dinero destinado a la sostenibilidad. En el caso de México, busca un sistema confiable, legítimo y unificado, basado en ciencia.
¿Para qué sirve la Taxonomía Sostenible?
Su utilidad es muy concreta. Por un lado, aumenta la inversión en proyectos que cumplen los objetivos ambientales y sociales del país. Por otro, ayuda a cumplir los compromisos internacionales de México en materia de sostenibilidad. Pero hay un uso que destaca: reduce el riesgo de greenwashing. De hecho, al fijar criterios objetivos, evita que una empresa se presente como verde sin serlo.
La Taxonomía Sostenible de México
México fue uno de los primeros países de la región en publicar su taxonomía. La elaboró la Secretaría de Hacienda con un enfoque propio. Su gran particularidad es que no se queda solo en lo ambiental. De hecho, incluye también una fuerte dimensión social. Por eso se considera pionera a nivel internacional. Además, forma parte del marco legal de la RSE en México y orienta las finanzas sostenibles del país.
Los tres objetivos de la taxonomía mexicana
En su primera etapa, la Taxonomía Sostenible de México se enfoca en tres grandes objetivos:
- Cambio climático. Impulsar actividades que reduzcan emisiones y ayuden a adaptarse a sus efectos.
- Igualdad de género. Promover la inversión que cierre las brechas entre mujeres y hombres.
- Acceso a servicios básicos y ciudades sostenibles. Mejorar el acceso a servicios esenciales en entornos urbanos.
Esta combinación de lo ambiental y lo social es justo lo que la distingue de otras taxonomías.
Taxonomía, reporte y finanzas sostenibles
La taxonomía no trabaja sola. Más bien, se conecta con el reporte de sostenibilidad. De hecho, sirve de apoyo a las NIS y a los criterios ASG y ESG que evalúan los inversionistas. Así, ayuda a que el dinero fluya hacia lo que de verdad genera impacto positivo. En consecuencia, se ha vuelto una pieza clave de las finanzas sostenibles en México.
Una brújula para la inversión sostenible en México
La Taxonomía Sostenible es, en el fondo, una brújula. Orienta a empresas, bancos e inversionistas hacia un mismo norte. Sin ella, el riesgo de confusión y de greenwashing sería enorme. Por eso, México apuesta por ella para transitar hacia una economía más sólida, eficiente y limpia. Y, conforme crecen las finanzas sostenibles, su papel será aún más importante en los próximos años.





