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La discapacidad resulta de la interacción entre una condición de salud y las barreras del entorno que limitan la participación de una persona. No es un rasgo fijo del individuo. Según la OMS, 1,300 millones de personas viven hoy con una discapacidad significativa.
¿Qué es la discapacidad?
La discapacidad surge cuando una deficiencia física, sensorial, intelectual o mental se encuentra con barreras del entorno. De esa interacción resulta una limitación para participar plenamente en la sociedad, en igualdad de condiciones. Por lo tanto, no se define por la condición médica en sí, sino por el resultado de ese encuentro.
Ese matiz lo cambia todo. En efecto, si la limitación se atribuye a la persona, la respuesta tiende a ser asistencial. En cambio, si se identifica en el entorno, la respuesta pasa a ser de diseño, y entonces sí puede corregirse.
Del modelo médico al modelo social
Durante mucho tiempo la discapacidad se entendió como un problema individual que debía curarse o rehabilitarse. A ese enfoque se le conoce como modelo médico.
El modelo social, en cambio, invirtió el planteamiento. Sostiene que la deficiencia es una característica de la persona, mientras que la discapacidad la produce una sociedad organizada sin contar con esa diversidad. Un edificio sin rampa no discapacita a nadie por sí mismo; discapacita a quien usa silla de ruedas.
| Enfoque | Dónde sitúa el problema | Qué propone |
|---|---|---|
| Modelo médico | En la persona | Tratamiento y rehabilitación |
| Modelo social | En las barreras del entorno | Eliminar barreras y garantizar derechos |
| Enfoque vigente | En la interacción entre ambos | Combinar atención en salud con transformación del entorno |
Por su parte, el enfoque actual, que recogen los organismos internacionales, integra las dos miradas. Reconoce la condición de salud y, al mismo tiempo, responsabiliza al entorno de las barreras que añade.
¿Cuántas personas viven con discapacidad?
Según la Organización Mundial de la Salud, 1,300 millones de personas viven con una discapacidad significativa. Esa cantidad equivale al 16% de la población mundial, es decir una de cada seis personas. Además, la cifra crece por el envejecimiento poblacional y por el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles.
El mismo organismo documenta consecuencias que rara vez se mencionan. Las personas con discapacidad enfrentan inequidades sanitarias considerables. Asimismo, tienen mayor riesgo de desarrollar determinadas condiciones de salud. También encuentran mucho más difícil acceder a transporte accesible y asequible.
En América Latina y el Caribe, por su parte, la proporción ronda el 12% de la población. Son unos 66 millones de personas, según la Organización Panamericana de la Salud.
La discapacidad en México
Los datos nacionales aportan una dimensión distinta, ya que miden con otra metodología.
Según el INEGI, con base en el Censo de Población y Vivienda 2020, el 5.7% de la población del país, equivalente a 7,168,178 personas, reportó tener discapacidad o algún problema o condición mental. La medición sigue el criterio del Grupo de Washington. Ese criterio clasifica como persona con discapacidad a quien tiene mucha dificultad o no puede realizar ciertas actividades cotidianas.
En concreto, las brechas resultan evidentes:
- Educación. Entre las personas con discapacidad o condición mental de 15 años y más, el 19% no sabe leer ni escribir un recado. En la población sin discapacidad la cifra baja al 4%.
- Empleo. Asimismo, su tasa de participación económica es de 38%, mientras que en la población sin discapacidad alcanza el 67%.
Conviene una advertencia metodológica. Las cifras nacionales e internacionales no son comparables entre sí. El censo mexicano distingue entre discapacidad y limitación, y cada fuente agrupa esas categorías de manera distinta.
Tipos de discapacidad
En general, la clasificación más extendida reconoce cinco grandes tipos.
- Sensorial visual. Afecta al órgano de la visión y a funciones asociadas, como la agudeza visual, el campo visual o la percepción del color.
- Sensorial auditiva. Limita la percepción de los sonidos y, con ello, la comunicación oral.
- Motriz. Por su parte, deriva de una afección del sistema neuromuscular que altera el control del movimiento o la postura.
- Intelectual. Implica limitaciones significativas en el razonamiento y en habilidades de la vida diaria, como el autocuidado o el aprendizaje.
- Mental o psicosocial. Por último, se origina en una condición de salud mental que afecta el pensamiento, el ánimo o la forma de relacionarse. Puede ser temporal o permanente.
A esta clasificación conviene añadir dos matices. En primer lugar, una persona puede vivir con más de un tipo a la vez, lo que se denomina discapacidad múltiple. Segundo, la discapacidad puede ser permanente, temporal o incluso situacional, como ocurre con quien tiene un brazo enyesado.
¿Cuáles son las causas de la discapacidad?
De acuerdo con el INEGI, las causas suelen agruparse en cuatro categorías:
- Al nacimiento, por condiciones congénitas o genéticas.
- Por enfermedad, sobre todo crónica o degenerativa.
- Por accidente, laboral, vial o doméstico.
- Por edad avanzada, asociada al envejecimiento.
La cuarta categoría explica, además, buena parte del crecimiento global de la cifra. A mayor esperanza de vida, mayor prevalencia de discapacidad, lo que convierte el tema en un asunto que atraviesa a toda la población y no a un grupo aparte.
Ejemplos de discapacidad
Algunos casos ayudan, por último, a ver cómo se manifiestan estos tipos:
- Síndrome de Down. Condición genética asociada a discapacidad intelectual.
- Paraplejia. Discapacidad motriz, generalmente por lesión medular, que impide la movilidad de la parte inferior del cuerpo.
- Sordera. Discapacidad auditiva que puede ser parcial o total, y cuya comunidad usa la Lengua de Señas Mexicana.
- Ceguera y baja visión. Discapacidad sensorial visual, con distintos grados de resto visual.
- Parálisis cerebral. Afecta el movimiento y la postura, y puede combinarse con otros tipos.
- Daltonismo. Alteración de la percepción del color.
- Tetraplejia. Compromete las cuatro extremidades.
Las barreras que producen discapacidad
Si la discapacidad se produce en la interacción con el entorno, conviene identificar qué barreras la generan. Suelen agruparse en cuatro tipos.
- Actitudinales. Prejuicios, lástima, sobreprotección o la suposición de que la persona no puede. Son las más determinantes y las menos visibles.
- Físicas. Escalones, banquetas sin rampa, sanitarios inaccesibles, transporte sin adaptación y señalización ilegible.
- Comunicativas. Ausencia de interpretación en lengua de señas, de subtitulado, de braille o de formatos de lectura fácil.
- Institucionales. Trámites, requisitos y procesos diseñados sin considerar la diversidad funcional de quienes deben cumplirlos.
Las primeras explican por qué eliminar las otras tres no basta. Un edificio accesible no sirve de mucho si el proceso de selección descarta a la persona antes de que llegue a la entrevista.
Por eso el diseño universal se ha vuelto un criterio central. Consiste en concebir productos, entornos y servicios utilizables por el mayor número de personas posible desde el inicio, en lugar de adaptarlos después.
Cómo nombrar correctamente
El lenguaje refleja el enfoque desde el que se mira. En concreto, estas son las convenciones aceptadas hoy:
- Persona con discapacidad es la forma correcta, porque antepone a la persona a su condición.
- Discapacitado, minusválido e inválido son términos incorrectos y ofensivos. Los dos últimos, además, significan literalmente que la persona vale menos o no vale.
- Persona con capacidades diferentes parece amable pero es impreciso, y la propia comunidad la rechaza porque diluye el hecho de que existen barreras concretas que eliminar.
- Persona sin discapacidad, asimismo, es preferible a “persona normal”.
- Persona que usa silla de ruedas, por último, funciona mejor que “confinada a una silla de ruedas”, porque la silla habilita, no aprisiona.
Esta discusión enlaza de forma directa con el lenguaje inclusivo: nombrar bien es el primer paso para incluir bien.
Qué establece la ley mexicana
La Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad reconoce derechos en salud, educación, trabajo, accesibilidad y participación política. Además, reconoce la Lengua de Señas Mexicana como lengua nacional y el Sistema Braille como formato de comunicación.
Además, un concepto central de ese marco son los ajustes razonables: modificaciones necesarias y adecuadas que no imponen una carga desproporcionada y que permiten a la persona ejercer sus derechos en igualdad de condiciones. Un horario flexible, un lector de pantalla o la reasignación de una tarea accesoria son ejemplos habituales.
La discapacidad y la responsabilidad social empresarial
Incluir a las personas con discapacidad forma parte de cualquier estrategia sólida de responsabilidad social empresarial, y va más allá del cumplimiento normativo.
En la práctica implica adaptar espacios de trabajo, procesos de selección, canales de comunicación y productos. Asimismo, supone consultar a las propias personas con discapacidad antes de diseñar medidas que les afectan, en lugar de decidir por ellas. Todo eso se conecta con los principios de diversidad, equidad e inclusión, donde la discapacidad es una de las dimensiones que las organizaciones deben considerar en sus políticas de inclusión.
Preguntas frecuentes sobre la discapacidad
¿Cuál es la diferencia entre deficiencia y discapacidad?
La deficiencia es la condición del cuerpo o de la mente, como una lesión medular o una pérdida auditiva. La discapacidad es lo que ocurre cuando esa deficiencia se encuentra con barreras del entorno y limita la participación. Dicho de otro modo, la deficiencia está en la persona y la discapacidad se produce en la interacción.
¿Se dice discapacitado o persona con discapacidad?
La forma correcta es persona con discapacidad, porque antepone la persona a la condición. Términos como discapacitado, minusválido o inválido se consideran incorrectos y ofensivos. La expresión capacidades diferentes también se descarta, ya que suaviza el lenguaje pero oculta las barreras que hay que eliminar.
¿Cuántos tipos de discapacidad existen?
La clasificación más extendida reconoce cinco: sensorial visual, sensorial auditiva, motriz, intelectual y mental o psicosocial. A ellas se suma la discapacidad múltiple, cuando concurren varias. Además, la discapacidad puede ser permanente, temporal o situacional, según cuánto dure la condición que la origina.
¿Qué son los ajustes razonables?
Son modificaciones necesarias y adecuadas que permiten a una persona con discapacidad ejercer sus derechos en igualdad de condiciones, sin imponer una carga desproporcionada. Pueden ser un cambio de horario, un programa informático de apoyo, mobiliario adaptado o la reasignación de tareas accesorias de un puesto de trabajo.
¿Cuántas personas con discapacidad hay en México?
Según el INEGI, con datos del Censo 2020, el 5.7% de la población, unos 7.1 millones de personas, reportó discapacidad o alguna condición mental. Esa cifra no es comparable con la mundial de la OMS, porque el censo mexicano distingue entre discapacidad y limitación con criterios metodológicos distintos.
Un tema que exige mirar el entorno, no solo a la persona
Entender la discapacidad como resultado de la interacción entre una condición y el entorno, y no solo como una característica individual, cambia por completo la manera de abordarla.
Bajo esa mirada, la responsabilidad de construir espacios, empleos y servicios accesibles recae en gobiernos, empresas y sociedad. Así, la pregunta útil deja de ser qué puede hacer una persona con discapacidad. Pasa a ser otra: qué impide que lo haga.
Fuentes consultadas
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Estadísticas a propósito del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, con datos del Censo de Población y Vivienda 2020: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2021/EAP_PersDiscap21.pdf
- Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad: https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGIPD.pdf




