Última actualización:
La electromovilidad sustituye los motores de gasolina y diésel por motores eléctricos en el transporte. Además, avanza rápido: uno de cada cuatro autos nuevos vendidos en el mundo ya es eléctrico. En México, su participación en el mercado se multiplicó en un solo año.
¿Qué es la electromovilidad?
La electromovilidad es el uso de vehículos impulsados total o parcialmente por motores eléctricos para transportar personas y mercancías. Por ejemplo, incluye autos, motocicletas, autobuses, camiones y bicicletas que obtienen su energía de baterías recargables o de celdas de hidrógeno, en lugar de quemar gasolina o diésel. Su objetivo es reducir las emisiones y la contaminación del transporte.
Sin embargo, el concepto abarca más que los vehículos. También comprende la infraestructura de carga, la red eléctrica que la alimenta y las políticas públicas que impulsan el cambio. Por eso, se considera una pieza clave de la transición energética.
¿Cómo funciona un vehículo eléctrico?
En primer lugar, un vehículo eléctrico almacena energía en una batería, por lo general de iones de litio. Después, esa energía alimenta un motor eléctrico que mueve las ruedas sin combustión. Además, un controlador regula cuánta energía llega al motor según la aceleración.
Además, al frenar, muchos modelos recuperan energía. Es decir, el motor funciona como generador y recarga parte de la batería, un sistema llamado frenado regenerativo.
Por su parte, la recarga se hace al conectar el vehículo a la red. En general, hay tres niveles:
- Carga doméstica lenta: en un contacto común, puede tardar toda la noche.
- Carga semirrápida: con un cargador instalado en casa, oficina o estacionamiento, toma unas horas.
- Carga rápida: con corriente directa en estaciones públicas, recupera buena parte de la batería en menos de una hora.
Tipos de vehículos eléctricos
No obstante, no todos los vehículos llamados eléctricos funcionan igual. Estas son las principales categorías:
| Tipo | Cómo funciona | Se conecta a la red |
|---|---|---|
| Eléctrico de batería | Solo usa electricidad almacenada en baterías | Sí |
| Híbrido enchufable | Combina motor eléctrico y de combustión, con batería recargable | Sí |
| Eléctrico de rango extendido | Usa un pequeño motor de combustión solo para recargar la batería | Sí |
| Híbrido convencional | El motor eléctrico apoya al de combustión, y la batería se recarga sola | No |
| De celda de combustible | Genera electricidad a bordo a partir de hidrógeno verde u otro hidrógeno | No, se reabastece de hidrógeno |
En las estadísticas internacionales, los autos eléctricos suelen incluir solo a los de batería y a los híbridos enchufables. En cambio, los híbridos convencionales se cuentan aparte, porque dependen de la gasolina.
¿Cuáles son las ventajas de la electromovilidad?
En general, la electromovilidad ofrece beneficios ambientales, económicos y de salud:
- Cero emisiones en el escape: los eléctricos de batería no emiten gases mientras circulan, lo que ayuda a reducir la huella de carbono del transporte.
- Mejor calidad del aire: al no quemar combustible, disminuyen la contaminación en las ciudades.
- Mayor eficiencia: un motor eléctrico aprovecha mejor la energía que uno de combustión.
- Menor costo de operación: por kilómetro recorrido, la electricidad suele costar menos que la gasolina, y el mantenimiento es más sencillo.
- Menos ruido: los vehículos eléctricos son más silenciosos, sobre todo a baja velocidad.
¿Qué retos enfrenta la electromovilidad?
Sin embargo, su avance todavía choca con varios obstáculos:
- Infraestructura de carga: en muchas regiones, los puntos de carga pública siguen siendo escasos.
- Precio inicial: por ahora, un vehículo eléctrico cuesta más que uno de combustión, aunque la diferencia se reduce con la competencia.
- Baterías: su fabricación exige minerales como el litio, el níquel y el cobalto, cuya extracción tiene impactos sociales y ambientales. Además, al final de su vida útil deben reutilizarse o reciclarse.
- Origen de la electricidad: el beneficio ambiental es mayor cuanto más limpia es la red. Por eso, la electromovilidad avanza mejor de la mano de las energías renovables.
¿Cómo avanza la electromovilidad en el mundo?
De hecho, el crecimiento es sostenido. Según el Global EV Outlook 2026 de la Agencia Internacional de Energía (AIE), las ventas de autos eléctricos crecieron 20% en 2025 y superaron los 20 millones de unidades. Así, cerca de uno de cada cuatro autos nuevos vendidos en el mundo fue eléctrico.
El avance, no obstante, es desigual. En China, los eléctricos rozaron 55% de las ventas de 2025, y en Europa llegaron a 28%. En Estados Unidos, en cambio, se quedaron por debajo de 10%. Para 2026, la AIE proyecta unos 23 millones de unidades, equivalentes a 28% de las ventas globales.
La electromovilidad en México
México vivió un salto en 2025. De acuerdo con el análisis de tendencias de la AIE, los autos eléctricos superaron 7% de las ventas de autos nuevos, frente a cerca de 2% en 2024. Además, las ventas de eléctricos se triplicaron y las de híbridos enchufables se multiplicaron por siete.
Sin duda, ese crecimiento tuvo un origen claro. Según la misma fuente, cerca de 85% de los autos eléctricos vendidos en el país fueron importados de China. Sin embargo, desde el 1 de enero de 2026 rige un arancel de 50% para autos de países sin tratado comercial con México, lo que puede cambiar el ritmo del mercado.
La infraestructura de carga es todavía el punto débil. Aunque crece cada año, la mayoría de los cargadores son privados, en hogares y empresas. Por eso, el desarrollo de la red pública y una electricidad cada vez más limpia definirán qué tan rápido avanza la electromovilidad en el país.
La electromovilidad en Latinoamérica
Latinoamérica también acelera. De acuerdo con la AIE, las ventas regionales de autos eléctricos superaron las 350,000 unidades en 2025, con un aumento cercano a 75%. Además, Brasil y México explicaron más de tres cuartas partes de ese crecimiento.
Asimismo, un rasgo distingue a la región: los híbridos enchufables representaron cerca de la mitad de las ventas de autos eléctricos. En otras palabras, muchos compradores eligen una transición gradual, mientras la red de carga se consolida.
¿Cómo pueden las empresas sumarse a la electromovilidad?
Para una empresa, por ejemplo, la flota es una de las fuentes de emisiones más fáciles de transformar. Estos son los pasos habituales:
- Medir el punto de partida: calcular las emisiones de la flota actual y el uso real de cada vehículo.
- Elegir las rutas adecuadas: las urbanas, de distancias cortas y previsibles, son las primeras candidatas.
- Instalar carga propia: en centros de distribución, oficinas o estacionamientos.
- Combinar con energía limpia: contratar o generar electricidad renovable para recargar.
- Dar seguimiento: medir ahorros, emisiones evitadas y desempeño de cada unidad.
De este modo, la electromovilidad se integra a la estrategia climática de la empresa y reduce sus emisiones directas.
La electromovilidad es una pieza central para descarbonizar el transporte
En definitiva, la electromovilidad dejó de ser una promesa lejana. Con más de 20 millones de autos eléctricos vendidos en un año, se consolida como una de las vías principales para reducir las emisiones del transporte. Además, su mercado ya crece con fuerza en los países emergentes.
Para México, el reto es doble. Por un lado, ampliar la infraestructura de carga pública. Por otro, asegurar que la electricidad que alimenta a esos vehículos sea cada vez más limpia. Así, el beneficio ambiental será completo.




