El hidrógeno gris es el más común y barato del mercado, pero también el más contaminante. Se produce a partir de gas natural mediante un proceso que libera grandes cantidades de dióxido de carbono. Hoy domina la industria, aunque las alternativas limpias buscan reemplazarlo.
¿Qué es el hidrógeno gris?
El hidrógeno gris es el que se obtiene a partir de combustibles fósiles, sobre todo gas natural, mediante un proceso llamado reformado con vapor. Es el tipo de hidrógeno más usado en el mundo. Sin embargo, su producción libera grandes cantidades de dióxido de carbono, por lo que tiene una alta huella ambiental.
¿Cómo se produce el hidrógeno gris?
El hidrógeno gris se produce mediante el reformado de metano con vapor. En este proceso, el gas natural reacciona con vapor de agua a alta temperatura. Como resultado, se separan el hidrógeno y el carbono. El problema está en ese carbono. En lugar de capturarse, se libera a la atmósfera en forma de dióxido de carbono. Por eso el proceso es barato, pero muy contaminante.
¿Por qué contamina el hidrógeno gris?
La razón es simple: no captura sus emisiones. De hecho, se estima que producir un kilogramo de hidrógeno gris genera entre 9 y 12 kilogramos de dióxido de carbono. Ese CO₂ va directo a la atmósfera. Así, aunque el hidrógeno se use después de forma limpia, su origen deja una gran huella de carbono. Por eso contribuye al cambio climático y a la emisión de gases de efecto invernadero.
¿Para qué se usa el hidrógeno gris?
A pesar de su impacto, el hidrógeno gris es hoy el más utilizado. Su bajo costo explica esa popularidad. De hecho, la mayor parte del hidrógeno que se produce en el mundo proviene de combustibles fósiles, según la Agencia Internacional de Energía. Se emplea, sobre todo, en la refinación del petróleo y en la producción de amoniaco para fertilizantes. También se usa en distintos procesos de la industria química. En otras palabras, sostiene actividades clave de la economía actual.
Hidrógeno gris, azul y verde: las diferencias
La gran diferencia entre los tipos de hidrógeno está en cómo se produce y cuánto contamina. El hidrógeno gris usa gas natural y libera el CO₂. El azul parte del mismo proceso, pero captura y almacena ese carbono. El turquesa genera carbono sólido en lugar de gas. Y el hidrógeno verde se produce solo con electricidad renovable, sin emisiones directas. Por eso el verde es la meta, y el gris, el punto de partida que se busca dejar atrás.
El futuro del hidrógeno gris
El hidrógeno gris domina el presente, pero su futuro es incierto. La razón es clara: contamina demasiado para un mundo que busca descarbonizarse. Por eso, la transición energética empuja hacia opciones más limpias, como el azul y, sobre todo, el verde. Mientras esas alternativas bajan de costo, el gris seguirá presente. Sin embargo, su papel tenderá a reducirse conforme avance la lucha contra el cambio climático.





