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La biodiversidad, o diversidad biológica, es la variedad de vida que existe en el planeta: especies, genes y ecosistemas, junto con las relaciones que se establecen entre ellos. Según el informe más reciente de la organización WWF, las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas cayeron 73% entre 1970 y 2020.
¿Qué es la biodiversidad?
La biodiversidad es la variedad de vida que existe en un espacio determinado: las especies de plantas, animales, hongos y microorganismos, su variabilidad genética, y los ecosistemas y paisajes de los que forman parte. El concepto se popularizó a mediados de los años ochenta, como una contracción del término “diversidad biológica”.
¿Cómo la define la ONU?
De acuerdo con Naciones Unidas, la biodiversidad abarca la amplia variedad de plantas, animales y microorganismos existentes, pero también las diferencias genéticas dentro de cada especie —por ejemplo, entre variedades de cultivos o razas de ganado— y la variedad de ecosistemas, como lagos, bosques o desiertos, que albergan múltiples interacciones entre sus miembros y su entorno.
¿Por qué es importante la biodiversidad?
La biodiversidad sostiene, de forma directa o indirecta, buena parte de la vida en el planeta, aunque muchos de sus beneficios pasan desapercibidos. Por ejemplo, los bosques regulan el clima y las temperaturas; las abejas y otros polinizadores hacen posible buena parte de la producción de alimentos; los arrecifes de coral albergan una cuarta parte de las especies marinas y protegen las costas de tormentas; y los manglares capturan dióxido de carbono. Además, la biodiversidad tiene valores difíciles de cuantificar: éticos, estéticos, recreativos, culturales, educativos y científicos.
Los tres tipos de biodiversidad
La biodiversidad se mide, en general, a través de tres ejes:
- Diversidad genética. El conjunto de características genéticas dentro de cada especie, que determina su comportamiento y apariencia.
- Diversidad de especies. La variedad de tipos de animales, plantas y otros organismos que existen en un hábitat o región.
- Diversidad de ecosistemas. La variedad de relaciones entre especies y su entorno, que se subdivide en ecosistemas terrestres y marinos.
¿Cuál es el estado actual de la biodiversidad mundial?
El panorama es preocupante. Según el Informe Planeta Vivo 2024 de WWF, el tamaño promedio de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas —casi 35,000 poblaciones de más de 5,000 especies de anfibios, aves, peces, mamíferos y reptiles— se redujo 73% entre 1970 y 2020. Las especies de agua dulce registraron la mayor caída, con 85%. Después le siguieron las terrestres, con 69%, y las marinas, con 56%. Por regiones, América Latina y el Caribe tuvo el descenso más marcado, de 95%.
¿Cuáles son las principales amenazas a la biodiversidad?
La pérdida de biodiversidad responde a varios factores, la mayoría relacionados con la actividad humana:
- Cambio de uso de suelo. La expansión agrícola y ganadera es la amenaza más señalada a nivel global.
- Cambio climático. Altera hábitats y los ciclos de vida de numerosas especies.
- Especies invasoras. Desplazan y desequilibran a las especies locales o endémicas.
- Sobreexplotación. El uso excesivo de recursos naturales agota poblaciones enteras.
- Contaminación. Afecta el aire, el agua, el suelo y el subsuelo donde habitan los ecosistemas.
¿Qué se está haciendo para protegerla?
En 2022, los países adoptaron el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que establece metas concretas para esta década. Entre ellas destaca la conocida como “30×30”: proteger el 30% de las tierras, aguas y mares del planeta, y restaurar el 30% de las zonas degradadas, ambas para 2030. Sin embargo, hoy las áreas protegidas cubren apenas 16% de las tierras y 8% de los océanos del mundo, lo que deja un camino considerable por recorrer.
Un recurso del que depende toda forma de vida
La biodiversidad no es un lujo ni un asunto exclusivamente ambiental: es la base sobre la que se sostiene la seguridad alimentaria, el clima y buena parte de la economía global. Revertir su pérdida exige acción coordinada entre gobiernos, empresas y sociedad, guiada por metas claras como las del marco de Kunming-Montreal. El reto es enorme, pero las próximas décadas definirán si es posible frenar una tendencia que, hasta ahora, sigue yendo en la dirección equivocada.





