El GHG Protocol es el estándar más usado en el mundo para medir y reportar las emisiones de gases de efecto invernadero de empresas, ciudades y productos. Además, las principales normas de reporte, como la NIIF S2, lo exigen, por lo que entenderlo es clave para cualquier estrategia climática.
¿Qué es el GHG Protocol?
El GHG Protocol (Protocolo de Gases de Efecto Invernadero) es un conjunto de estándares internacionales para medir, gestionar y reportar las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, lo desarrollaron dos organizaciones sin fines de lucro, una de investigación ambiental y otra empresarial. Así, define qué emisiones se cuentan, cómo se clasifican en tres alcances y cómo se informan.
Por eso, en la práctica funciona como el idioma común de la contabilidad de carbono. Por eso, cuando una empresa dice que emite cierta cantidad de toneladas de CO₂ equivalente, lo más probable es que haya hecho el cálculo con este protocolo.
¿Quién creó el GHG Protocol y desde cuándo existe?
El protocolo nació a finales de la década de 1990 como una alianza entre el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD). Ambas organizaciones detectaron entonces que no existía una forma común de contar las emisiones de las empresas.
Después, en 2001, se publicó la primera edición de su estándar corporativo, y en 2004 salió la edición revisada que sigue vigente. Desde entonces, el protocolo amplió su alcance a la cadena de valor, a los productos y a las ciudades.
Hoy, el GHG Protocol opera con un proceso de gobierno en el que participan un comité directivo, una junta independiente de estándares y grupos de trabajo técnicos. De este modo, sus reglas se construyen con consulta pública y no por decisión de una sola organización.
Los estándares del GHG Protocol
Además, el protocolo no es un solo documento, sino una familia de estándares y guías. Estos son los principales:
| Estándar o guía | Qué mide | Para quién |
|---|---|---|
| Estándar corporativo | Las emisiones directas y las de la energía comprada (alcances 1 y 2) | Empresas y organizaciones |
| Guía de alcance 2 | Cómo contar la electricidad comprada, con método de ubicación y de mercado | Empresas y organizaciones |
| Estándar de alcance 3 | Las emisiones de la cadena de valor, en 15 categorías | Empresas y organizaciones |
| Estándar de producto | Las emisiones de un producto en todo su ciclo de vida | Empresas que evalúan productos |
| Protocolo de proyectos | Las reducciones de emisiones de un proyecto específico | Desarrolladores de proyectos |
| Estándar para ciudades | Las emisiones de una ciudad o un territorio | Gobiernos locales |
| Estándar del sector tierra y remociones | Las emisiones y absorciones por uso de suelo y bosques | Empresas con actividad agrícola o forestal |
Asimismo, el protocolo publica herramientas de cálculo y guías sectoriales que ayudan a aplicar estos estándares en la práctica.
Los alcances 1, 2 y 3 del GHG Protocol
Sin duda, la aportación más conocida del protocolo es la división de las emisiones en tres alcances, conocidos como alcances 1, 2 y 3:
- Alcance 1: emisiones directas de fuentes que la empresa posee o controla, como calderas, hornos o vehículos propios.
- Alcance 2: emisiones indirectas por la electricidad, el vapor, el calor o el frío que la empresa compra.
- Alcance 3: todas las demás emisiones indirectas de la cadena de valor, desde los proveedores hasta el uso de los productos vendidos.
En consecuencia, esta clasificación evita que dos empresas cuenten la misma emisión directa y permite comparar inventarios. En la mayoría de los sectores, además, el alcance 3 es el más grande y el más difícil de medir.
Los cinco principios de la contabilidad de emisiones
Asimismo, el estándar corporativo pide que todo inventario de emisiones cumpla cinco principios:
- Relevancia: el inventario refleja las emisiones reales de la empresa y sirve para tomar decisiones.
- Integridad: se incluyen todas las fuentes dentro de los límites elegidos y se explican las exclusiones.
- Consistencia: se usan los mismos métodos cada año para poder comparar resultados.
- Transparencia: se documentan los supuestos, las fuentes de datos y los métodos de cálculo.
- Exactitud: se reduce la incertidumbre tanto como sea posible y no se sobrestiman ni subestiman las emisiones.
Estos principios importan porque el protocolo deja margen de decisión en varios puntos. Por ejemplo, la empresa elige cómo fijar sus límites organizacionales y su año base. Por lo tanto, los principios funcionan como una guía para decidir bien cuando la regla no es exacta.
¿Para qué sirve el GHG Protocol?
Así, el protocolo se usa para mucho más que calcular una cifra. Entre sus usos principales están:
- Construir el inventario de emisiones de una empresa con un método reconocido.
- Fijar metas de reducción, como las que valida la iniciativa SBTi.
- Reportar ante inversionistas y reguladores con datos comparables.
- Identificar dónde reducir, ya sea en la operación, en la energía o con los proveedores.
- Dar seguimiento a la huella de carbono de una empresa año con año.
Su adopción es amplia. De hecho, según el propio GHG Protocol, en 2023 el 97% de las empresas del índice S&P 500 que reportaron a la plataforma de divulgación ambiental CDP usó este protocolo.
GHG Protocol, ISO 14064 y la NIIF S2: cómo se relacionan
El GHG Protocol convive con otras normas, y conviene distinguir su papel:
- ISO 14064-1: es la norma internacional para cuantificar e informar las emisiones de una organización. Comparte la lógica de alcances del protocolo y, además, se usa como base para certificaciones y verificaciones.
- NIIF S2: es la norma de revelación climática del Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad. Según el GHG Protocol, exige medir los alcances 1, 2 y 3 con el estándar corporativo de 2004, salvo que una autoridad local indique otro método.
- GRI 305: el estándar de emisiones de los estándares GRI también se apoya en los conceptos del protocolo.
En otras palabras, el GHG Protocol define cómo medir, mientras que la NIIF S1 y S2 y los estándares GRI definen qué y cómo revelar.
La revisión en curso del GHG Protocol
El protocolo está en revisión. Primero, entre 2022 y 2023 recogió comentarios públicos sobre sus estándares corporativos. Luego, en 2025 anunció una alianza con la Organización Internacional de Normalización para desarrollar, junto con la norma ISO 14064-1, un estándar corporativo unificado, según su página de actualización.
Asimismo, entre los temas en discusión están el método de mercado del alcance 2 y el tratamiento de los instrumentos de mercado, como los certificados de energía limpia. Mientras tanto, los estándares actuales siguen vigentes, así que las empresas deben seguir aplicándolos.
El GHG Protocol en México
En México, el GHG Protocol es la referencia voluntaria más usada para los inventarios corporativos. Sin embargo, conviene distinguirlo del reporte obligatorio.
Por un lado, los establecimientos que emiten 25,000 toneladas de CO₂ equivalente o más al año deben reportar al RENE Registro Nacional de Emisiones, que tiene su propia metodología, sus propios factores de emisión y su propio formato. En lado, las emisoras de valores que aplican la NIIF S2 deben medir con el GHG Protocol.
Por eso, muchas empresas mexicanas llevan dos cálculos coordinados: uno para el registro nacional y otro, con el protocolo, para inversionistas, clientes y metas climáticas. Así, la clave es que ambos partan de los mismos datos de actividad.
El GHG Protocol en Latinoamérica
En Latinoamérica, el protocolo se extiende sobre todo por dos vías. Por un lado, las cadenas de suministro globales piden a sus proveedores datos de emisiones con este método. Por otro, varios países incorporan la NIIF S2 a su regulación, como Brasil y Costa Rica, lo que vuelve obligatorio el GHG Protocol para las empresas alcanzadas.
Además, el inventario de gases de efecto invernadero es cada vez más un requisito para acceder a financiamiento verde y a mercados internacionales. En consecuencia, dominar el protocolo deja de ser una buena práctica y se convierte en una condición para competir.
El GHG Protocol es la base de toda estrategia climática
En definitiva, el GHG Protocol no reduce emisiones por sí mismo. Lo que hace es algo previo e indispensable: medirlas de forma comparable, transparente y verificable.
Por lo tanto, para una empresa, aplicar el protocolo es el primer paso para fijar metas creíbles, responder a las nuevas normas de reporte y decidir dónde actuar. Así, sin una medición sólida, cualquier compromiso climático queda sin sustento.
Fuentes consultadas
- GHG Protocol. What is GHG Protocol? (s. f.).
- GHG Protocol. A Corporate Accounting and Reporting Standard, edición revisada (2004).
- GHG Protocol. GHG Protocol use within ISSB’s IFRS S2 standard enables widespread adoption of a common standard for GHG accounting (2024).
- GHG Protocol. Standards and guidance update process (2026).




