Última actualización:
El programa ECO-RETO de la asociación ECOCE movilizó a más de 100 mil estudiantes en la capital del país, marcando un logro importante en materia de cultura del reciclaje escolar y gestión sustentable de residuos durante el ciclo escolar.
CIUDAD DE MÉXICO, 5 DE JULIO DE 2016. — Un batallón de más de 108 mil niños y jóvenes de 340 planteles educativos de la capital tomó las riendas del cuidado ambiental y demostró que los hábitos sostenibles se construyen desde las aulas. Por consiguiente, al cierre del ciclo escolar 2015-2016, la iniciativa ECO-RETO impulsada por ECOCE logró recolectar más de 221 toneladas de PET, 8 toneladas de polietileno de alta densidad (PEAD) y más de una tonelada de aluminio, articulando una sólida estrategia comunitaria entorno a las acciones de ECOCE reciclaje escolar en CDMX.
Comunidades escolares transforman residuos en recursos para su infraestructura
De igual forma, la mecánica de este programa voluntario trasciende la simple recolección de materiales en los hogares. Al entregar sus envases al finalizar el periodo de clases, los planteles reciben tarjetas electrónicas canjeables por insumos que permiten mejorar sus propias instalaciones.
Asimismo, esta dinámica colaborativa conecta a familias de las 65 zonas metropolitanas más importantes del territorio nacional. En el plano local, secundarias como la Vasco de Quiroga y la Técnica 38 destacaron en los primeros lugares por volumen acopiado, demostrando el alcance real de la participación estudiantil.
“El programa ya suma 12 años de existencia en el país, lo que significa que hemos alcanzado a dos generaciones continuas de estudiantes capacitados en la separación de residuos, logrando un efecto multiplicador que hoy involucra a más de un millón y medio de familias”.— Vocería Institucional, Dirección General de ECOCE.
Un impacto ambiental que trasciende a través de las generaciones
Por otra parte, la constancia de este esfuerzo sostenido ha permitido la recuperación histórica de más de 1,230 millones de envases plásticos y metálicos. Si esa cantidad de material se colocara en línea recta, equivaldría a darle la vuelta al planeta más de 30 veces.
Finalmente, las campañas educativas de acopio demuestran que la economía circular cobra vida cuando la sociedad civil y las instituciones educativas suman esfuerzos. El modelo fortalece la conciencia ecológica de los jóvenes mientras genera un impacto positivo directo en los entornos donde estudian.





