El Consejo de la Comunicación reunió a representantes del sector panificador, la floricultura y la Central de Abasto para mostrar la cadena de valor del Día de Muertos: 1,034 millones de pesos en ventas de pan de muerto y cerca de 400 millones de derrama por cempasúchil, según estimaciones.
Datos clave de la cadena del Día de Muertos
- Pan de muerto: El sector panificador estima que en 2026 se comercializarán 4.545 millones de kilogramos, a un precio promedio de 227.50 pesos por kilogramo.
- Cempasúchil: Cerca de 2,000 productores cultivan la flor comercialmente: 2 millones de manojos de corte y 20 millones de plantas en maceta, según las estimaciones presentadas.
- Central de Abasto: El recinto capitalino amplía su horario a 24 horas y, según el comunicado, tiene una afluencia habitual de 600 camiones diarios de cempasúchil.
- Estados productores: Puebla, Morelos, Estado de México, Ciudad de México, Michoacán, Hidalgo y San Luis Potosí figuran, según el comunicado, entre los principales productores de cempasúchil.
- Datos no precisados: El comunicado no detalla el periodo de la afluencia de personas y vehículos, el empleo que genera la cadena ni medidas ambientales de la producción.
Consejo de la Comunicación y Día de Muertos: la cadena detrás de la ofrenda
CIUDAD DE MÉXICO, 31 de octubre de 2026. — Antes de llegar a una ofrenda, el pan de muerto y el cempasúchil pasan por panaderías, campos de cultivo y centros de abasto. Esa ruta fue el tema de la experiencia con medios ¿Sabes qué hay detrás del Día de Muertos?, realizada el 27 de octubre. El Consejo de la Comunicación organizó el encuentro para mostrar el valor cultural, social y económico de ambos productos. El programa también repasó los procesos de producción, distribución e innovación que los llevan a los hogares.
Salvador Villalobos, presidente ejecutivo del Consejo de la Comunicación, explicó el enfoque. Una cadena de valor reúne a todos los eslabones que participan, desde la producción hasta que el producto llega a quien lo consume.
“Además de todo el valor cultural de estas fechas, hoy queremos también hablar sobre cómo detrás de esta tradición hay una importante cadena de valor, con una gran dimensión económica y social”.— Salvador Villalobos, presidente ejecutivo del Consejo de la Comunicación.
La tradición también tiene reconocimiento internacional. La UNESCO inscribió en 2008 la festividad indígena dedicada a los muertos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Según su descripción, las familias preparan los alimentos favoritos de sus difuntos y arman altares en casa con flores, artesanías y papel picado.
Pan de muerto: una estimación del sector y oficios que se capacitan
Por el lado del pan, habló Julián Castañón, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares de México (CANAINPPA). Castañón habló del significado del pan de muerto y de la cadena de valor de la industria panificadora. También abordó la capacitación de los panaderos y la innovación que mantiene viva la tradición.
Las estimaciones sectoriales proyectan para 2026 la comercialización de aproximadamente 4.545 millones de kilogramos de pan de muerto, unas 4,545 toneladas. Con un precio promedio de 227.50 pesos por kilogramo, el valor de ventas estimado llega a 1,034 millones de pesos. El comunicado aclara que son estimaciones del sector y no una estadística oficial desagregada de producción nacional.
El pan también muestra la diversidad del país. La hojaldra redonda cubierta de azúcar y decorada con figuras de masa es una de las versiones más reconocidas en el centro de México. Otras regiones conservan sus propias formas, ingredientes y técnicas. A esa herencia se suman rellenos, coberturas y sabores nuevos. Además, las personas asistentes vieron de cerca el proceso de elaboración en una demostración de un maestro panadero.
Cempasúchil: 2,000 productores y una derrama cercana a 400 millones
Del lado de la flor, Jesús Loza Román, director de proyectos del Consejo Mexicano de Flores y Plantas Ornamentales (CONMEXFLOR), compartió datos de producción. De acuerdo con las estimaciones presentadas, alrededor de 2,000 productores cultivan cempasúchil de corte y de maceta con fines comerciales para esta celebración. La producción se calcula en unos 2 millones de manojos de flor de corte. A ellos se suman 20 millones de plantas en maceta, con una derrama económica cercana a 400 millones de pesos.
La flor tiene además un punto clave de distribución en la Central de Abasto de la Ciudad de México. Luis Uriel Dueñas Gama, coordinador de Operaciones del Fideicomiso para la Construcción y Operación de la Central de Abasto, explicó el papel del recinto. Según él, cuenta con romerías especializadas en cempasúchil, calabaza y camote, y amplía su horario hasta las 24 horas para atender la demanda.
El comunicado menciona una afluencia habitual de 600 camiones diarios de cempasúchil. También cita entre 300 mil y 400 mil personas y alrededor de 50 mil vehículos que llegan a cargar y descargar mercancías. Con esas cifras, describe a la Central de Abasto como punto estratégico para vender flores y abastecer las ofrendas.
Proveedores, transportistas y semillas criollas: lo social y lo ambiental
Las tres dimensiones del triple balance aparecen en el comunicado con distinto peso. En lo social, el documento señala que la producción y la comercialización del cempasúchil benefician no solo a quienes cultivan la flor. También alcanzan a proveedores de insumos, transportistas, mayoristas y detallistas. Agrega que, detrás de cada pieza de pan y cada flor, participan personas, oficios y empresas que ayudan a sostener la tradición.
En lo ambiental, el dato que aporta el comunicado se refiere a las semillas. Los productores recurren tanto a semillas importadas como a variedades criollas que se conservan en comunidades del país, parte de la biodiversidad agrícola nacional.
La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) aporta contexto en su plataforma Enciclovida. Allí se registra que el cempasúchil, de nombre científico Tagetes erecta, es originario de México y Centroamérica. La ficha indica que crece de forma silvestre en varios estados, entre ellos Jalisco, Guerrero, Morelos, Oaxaca y Veracruz. Grupos indígenas de Mesoamérica lo domesticaron hace mucho tiempo, y México conserva una diversidad genética considerable de la especie.
Preservar la tradición: personas, productores y negocios detrás de la ofrenda
Preservar esta tradición, dice el comunicado, significa reconocer la riqueza cultural de México. También implica valorar a las personas, los productores y los negocios que hacen llegar sus colores, sabores y aromas a los hogares.
Detrás del encuentro hay varias instituciones. El Consejo de la Comunicación es un organismo de la iniciativa privada sin fines de lucro. Según su propia descripción, tiene 65 años de trayectoria y realiza campañas de interés nacional. La Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares de México aportó las estimaciones del sector panificador. El Consejo Mexicano de Flores y Plantas Ornamentales presentó las de producción de cempasúchil. El Fideicomiso para la Construcción y Operación de la Central de Abasto compartió datos de operación del recinto. La UNESCO y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad ofrecen el marco de patrimonio y de biodiversidad de la celebración.
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