El Día Mundial de la Salud, celebrado el 7 de abril bajo la temática “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, destaca desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) la importancia de la evidencia científica y la colaboración global para fortalecer los sistemas de salud y mejorar el bienestar de la población. Bajo este enfoque, la conversación sobre tecnología alimentaria cobra relevancia. Frente a ello, organismos y especialistas coinciden en la necesidad de abordar el tema desde una perspectiva integral, sustentada y alineada a los sistemas alimentarios actuales.
Ciencia y tecnología: aliados para la seguridad alimentaria y la mejora continua
Hoy, los alimentos frescos y envasados conviven en cada momento de consumo de los mexicanos. “Desde la perspectiva de la ciencia, el procesamiento de alimentos permite garantizar su inocuidad. Para ello, el uso responsable de ingredientes y aditivos cumple funciones tecnológicas específicas, como la conservación, estabilidad y la seguridad microbiológica, las cuales han sido evaluadas científicamente y reguladas para brindar confianza en el consumo”, afirma Georgina Gómez, Gerente de Investigación y Desarrollo en Nutrición de Unilever México.
La tecnología también ha permitido mejorar el perfil nutricional de diversos productos mediante procesos de fortificación y reformulación, reduciendo componentes como sodio, azúcares añadidos y grasas saturadas, alineados con recomendaciones de organismos internacionales como organismos internacionales de salud.
Procesamiento y ciencia: claves para reducir el desperdicio de alimentos
De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza, alrededor de un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo se pierde o desperdicia, siendo este uno de los principales retos globales.
Además, el World Resources Institute (WRI) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), señalan que, si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, solo por detrás de China y Estados Unidos. Por su parte, el Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (EUFIC), destaca que los aditivos juegan un rol fundamental en la conservación de alimentos, ayudando a extender su vida útil y disminuyendo el desperdicio.
“Desde la perspectiva de la ciencia, el procesamiento de alimentos permite garantizar su inocuidad mediante el uso responsable de ingredientes y aditivos regulados”.
— Dra. Georgina Gómez Martínez, Gerente de Investigación y Desarrollo en Nutrición de Unilever México.
Ante este panorama, el procesamiento de alimentos permite transformar materias primas perecederas en productos con mayor vida útil, facilitando su almacenamiento, transporte y consumo en diferentes contextos. Esto no solo mejora la disponibilidad de alimentos, sino que también contribuye de manera significativa a la reducción del desperdicio a lo largo de la cadena de valor.
Accesibilidad y equilibrio: el valor del procesamiento en el sistema alimentario actual
“El acceso a soluciones prácticas, confiables y accesibles en México, cobra mayor relevancia por el acelerado ritmo de vida y condiciones económicas. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), una proporción significativa de la población enfrenta limitaciones de tiempo y recursos que impactan sus hábitos alimenticios. “En este sentido, el procesamiento de alimentos puede ofrecer alternativas que se adapten al ritmo de vida actual y faciliten la preparación de comidas en casa, apoyando elecciones alimentarias acordes a las distintas realidades de las personas”, comenta la nutrióloga Georgina Gómez, especialista en Investigación y Desarrollo.
Más allá de los mitos: entender el rol de los alimentos en el contexto completo
En los últimos años, ha circulado información falsa o fuera de contexto sobre el procesamiento de alimentos, lo que ha influido negativamente en la percepción de las personas. Mensajes simplificados o alarmistas suelen omitir el rol de la ciencia y la regulación en el desarrollo de alimentos.
La alimentación debe analizarse como un todo. No existe un solo grupo de alimentos que, por sí mismo, determine la salud de las personas. Factores como los patrones dietarios generales, el nivel de actividad física y el entorno social son determinantes clave. Un ejemplo relevante es Japón, donde los alimentos envasados aportan aproximadamente entre el 20% y 30% de la energía total de la dieta, sin embargo, el país mantiene una de las tasas más bajas de prevalencia de obesidad del mundo, alrededor del 4% al 5%.
Esto evidencia que no existe una relación lineal entre el consumo de los alimentos envasados y la obesidad. El enfoque debe promover el cuidado de las porciones, frecuencia de consumo, así como patrones de alimentación equilibrados y variados, junto con estilos de vida saludables.
Hacia una conversación más informada y equilibrada
Organizaciones de salud, coinciden en que el reto actual no es eliminar categorías completas de alimentos, sino fomentar dietas equilibradas, incentivar la actividad física y continuar innovando en el desarrollo de alimentos accesibles, seguros y con mejores perfiles nutrimentales, estas acciones son clave para avanzar hacia un mejor contexto de salud pública.
“La clave no está en eliminar alimentos, sino en aprender a elegirlos y combinarlos mejor. Alimentos frescos y envasados forman parte del sistema alimentario y pueden aportar nutrientes esenciales a la alimentación diaria. Cuando se seleccionan y combinan de manera adecuada, es posible construir dietas completas, equilibradas y accesibles, que respondan a las necesidades y realidades de las familias”, concluye Gina Gómez.






