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Natura consolida su compromiso educativo mediante la iniciativa Creer para Ver, movilizando inversiones sociales que benefician a miles de estudiantes y planteles públicos en México a través de alianzas estratégicas.
CIUDAD DE MÉXICO, 4 DE JULIO DE 2016. — La educación pública enfrenta desafíos estructurales que exigen la participación coordinada de la sociedad civil y el sector privado. En este contexto, la estrategia social de Natura para impulsar la educación en México a través de su programa Creer para Ver ha logrado consolidar un modelo de inversión directa sostenible. La iniciativa funciona mediante la venta de una línea especial de productos donde ni la compañía ni su red de consultores obtienen ganancias comerciales, destinando la totalidad de los ingresos recaudados a proyectos educativos de alto impacto en el país.
Transformación social y pedagógica en las aulas mexicanas
Por consiguiente, los recursos obtenidos han permitido financiar de forma continua proyectos clave como Comunidades de Aprendizaje, ejecutado operativamente en el país por la organización Vía Educación. Este esquema actúa directamente en planteles educativos de la Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Puebla, promoviendo dinámicas de diálogo y aprendizaje científico para reducir el rezago escolar. Asimismo, la empresa respalda investigaciones regionales de alcance integral como el proyecto MAPEAL, desarrollado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) con el objetivo de orientar decisiones de política pública.
“Para todo el equipo y la red de consultores, este trabajo conjunto refrenda el compromiso social de la compañía y la forma en que este propósito permea en todos los niveles”.— Griscelda Ramos, Directora de Sustentabilidad de Natura México.
Alianzas estratégicas con respaldo de la investigación
De igual forma, la estructura de la iniciativa responde a los lineamientos del Instituto Natura, entidad responsable de evaluar la efectividad y rigor científico de los programas financiados antes de su implementación. Finalmente, la integración de redes de consultoras como agentes activas de cambio demuestra cómo el valor compartido transforma acciones corporativas en beneficios tangibles para el desarrollo comunitario y la equidad social.





