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Las acciones de Fundación American Express y el Centro Mexicano para la Filantropía reflejan cómo evoluciona la responsabilidad social corporativa en México.
CIUDAD DE MÉXICO, 21 DE FEBRERO DE 2017. — El panorama empresarial actual exige mucho más que simples declaraciones de intenciones cuando se habla del impacto ambiental y comunitario de las organizaciones. En este contexto, la Fundación American Express ha delineado el rumbo que tomará la gestión corporativa durante los próximos años. La transformación hacia modelos de negocio verdaderamente conscientes involucra métricas estrictas, gobernanza transparente y un compromiso real con el entorno.
La sostenibilidad como nueva norma empresarial
Asimismo, los ciudadanos y los inversionistas exigen cuentas claras sobre la huella ecológica de cada organización.
Por consiguiente, la materialidad se consolida como un filtro indispensable para separar los proyectos con impacto real de aquellos que solo buscan mejorar su imagen pública.
Por otra parte, los equipos de trabajo desempeñan un papel fundamental como verdaderos embajadores de los valores corporativos en sus comunidades locales.
“Los ciudadanos verán cada vez más a las empresas como reguladores del medio ambiente, asimismo, los clientes, los empleados y los inversionistas presionarán a los ejecutivos de las empresas para regular de manera voluntaria su huella de carbono.”— Timothy McClimon, presidente de la Fundación American Express y vicepresidente Senior de Responsabilidad Social Corporativa para American Express Company.
El avance del distintivo ESR en México
En conclusión, el esfuerzo conjunto entre el sector privado y las instituciones impulsa un crecimiento exponencial en las certificaciones de responsabilidad social en el país.
Finalmente, el Centro Mexicano para la Filantropía continúa fortaleciendo este ecosistema mediante la evaluación rigurosa de cientos de organizaciones comprometidas con el desarrollo sostenible.





