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La sostenibilidad de Grupo Bimbo da un paso clave al anunciar que dejará de abastecerse de huevos provenientes de gallinas enjauladas. Con una meta fijada para 2025, la compañía busca transformar su cadena de suministro y establecer un nuevo estándar de bienestar animal.
CIUDAD DE MÉXICO, 11 DE DICIEMBRE DE 2015. — El compromiso con la sostenibilidad de Grupo Bimbo avanza hacia una transformación profunda en sus ingredientes primarios. La empresa anunció que eliminará gradualmente el uso de huevos de gallinas confinadas en batería. Este cambio implica un trabajo colaborativo con todos sus proveedores para asegurar que las aves gocen de mejores condiciones de vida antes de llegar a la meta definitiva trazada para la próxima década.
Bienestar animal dentro de la sostenibilidad de Grupo Bimbo
Asimismo, esta decisión estratégica consolida a Grupo Bimbo como la primera compañía mexicana de alimentos en adoptar medidas operativas a favor del bienestar animal. El proyecto contempla mantener intactos los altos estándares de calidad que exigen los distintos mercados donde opera la panificadora.
Por consiguiente, la organización planea presentar durante 2016 un cronograma detallado de trabajo. Este plan trazará las fechas y ubicaciones precisas para garantizar un abastecimiento de huevo fresco que provenga de entornos completamente libres de jaulas.
“Esta iniciativa forma parte de medidas fundamentales de responsabilidad social empresarial y sustentabilidad en la cadena de suministro, sumándose a la política global de compra de aceite de palma y al compromiso de cero deforestación hacia el año 2030”.— Vocería Corporativa, Equipo Directivo de Grupo Bimbo.
Impacto en la cadena de valor alimentaria
Por otra parte, la corporación reconoce que los tiempos de adaptación de los productores locales variarán según la disponibilidad de oferta. Modificar la infraestructura avícola requiere ajustes operativos importantes, por lo que el proceso se adaptará a las características específicas de cada país.
Finalmente, esta política orientada a una proveeduría ética marca un hito para la industria alimentaria. Con estos pasos concretos, se acelera la transición hacia un modelo productivo responsable que pronto será la norma, propiciando prosperidad integral para los productores y el entorno.





