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UNICEF, junto a Cementos Cruz Azul y Laboratorios Liomont, distribuye material escolar en Puebla para apoyar la recuperación psicosocial de la niñez afectada por el huracán Earl en México.
PUEBLA, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2016. — Las aulas móviles comenzaron a recibir esta semana a cientos de estudiantes en la sierra norte del estado, un regreso a las aulas marcado por el esfuerzo conjunto de instituciones y organizaciones civiles para superar los destrozos dejados por el fenómeno meteorológico. La iniciativa solidaria busca garantizar el acceso a la educación y brindar apoyo emocional a las comunidades más vulnerables mediante la entrega de mochilas con útiles básicos y guías pedagógicas.
Educación y apoyo psicosocial como ejes clave tras la emergencia climática
Asimismo, la tormenta tropical impactó severamente la infraestructura educativa de la región, dejando comunidades incomunicadas y escuelas destruidas que obligaron a retrasar el inicio del ciclo escolar. Por consiguiente, la coordinación entre agencias internacionales y autoridades estatales permitió dotar de herramientas de aprendizaje tanto a alumnos como a docentes, facilitando un entorno seguro mientras avanzan las labores de reconstrucción en las zonas siniestradas.
De igual forma, el material entregado incluye libros de lectura y folletos informativos especializados para orientar al personal docente sobre cómo actuar y contener el impacto emocional en el ámbito escolar después de una crisis. Por otra parte, la junta auxiliar de Chicahuaxtla, perteneciente al municipio de Tlaola, se convirtió en uno de los puntos centrales de esta entrega tras sufrir daños totales por un alud.
“Los niños y niñas de esta comunidad se muestran contentos de poder regresar a clases, sin embargo aún reflejan en sus ojos y en sus narraciones el miedo y el dolor por los daños y las muertes ocasionadas por el fenómeno meteorológico.”— Representante, UNICEF.
Solidaridad empresarial y participación comunitaria ante los desastres naturales
Finalmente, esta respuesta humanitaria fue posible gracias a las aportaciones de ciudadanos y al respaldo decidido de empresas socialmente responsables que priorizan el bienestar de la infancia mexicana en momentos críticos. En conclusión, la unión de esfuerzos demuestra que la reconstrucción social va más allá de levantar paredes, apostando firmemente por el derecho universal de la niñez a aprender y sanar.





