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Las acciones de Vitalis y GBP para disminuir el desperdicio de alimentos en Canadá, Estados Unidos y México buscan frenar la pérdida anual de más de 168 millones de toneladas en la región.
CIUDAD DE MÉXICO, 28 DE MAYO DE 2019. — El grave problema del desperdicio alimentario en América del Norte encuentra una respuesta directa en los esfuerzos de reducción de desperdicio de alimentos impulsados por Vitalis y GBP, quienes promueven herramientas educativas para concientizar a las nuevas generaciones sobre el impacto ambiental, económico y social de desaprovechar recursos vitales.
El impacto invisible del desperdicio de comida en los recursos naturales de la región
Cada año se desaprovechan cantidades masivas de recursos que podrían evitarse con mejores hábitos de consumo. Por consiguiente, la falta de aprovechamiento no solo implica toneladas de comida en la basura, sino también miles de millones de metros cúbicos de agua y una pérdida de electricidad equivalente al consumo de millones de hogares. De igual forma, organizaciones como la Comisión para la Cooperación Ambiental advierten sobre la urgencia de transformar esta realidad mediante la educación temprana y la participación activa de los jóvenes en los hogares y las escuelas.
“Al informar y sensibilizar a niños y jóvenes a través de datos reales sobre sus efectos ambientales, económicos y sociales, se les puede motivar para que realicen acciones sencillas”.— Gabriela Sánchez, Líder de Proyecto de la Comisión para la Cooperación Ambiental.

Estrategias prácticas para modificar hábitos desde la infancia
Finalmente, transformar la manera en que consumimos requiere herramientas didácticas accesibles que conecten con la realidad cotidiana de las comunidades. En conclusión, iniciativas como los kits educativos orientados a la niñez representan un paso fundamental para detener una problemática que afecta directamente el desarrollo sostenible de toda la región norteamericana.





