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La marca de calzado TOMS aterriza en el mercado costarricense integrando su filosofía de negocio con impacto social. Mediante el esquema One for One, la compañía busca mejorar la calidad de vida de niños en comunidades vulnerables con cada compra realizada.
SAN JOSÉ, 5 DE JUNIO DE 2014. — TOMS, la empresa reconocida por su enfoque en la responsabilidad social, inició operaciones comerciales en Costa Rica. Esta llegada permite a los consumidores locales adquirir calzado de diversas colecciones en establecimientos estratégicos y sumarse al movimiento global que entrega un par de zapatos a quienes más lo necesitan por cada unidad comprada.
Compromiso social y expansión en Costa Rica
La presencia de la marca en el país se formaliza a través de alianzas con tiendas locales como Extremos, Tags, Bajo Aqua, La Fantasía y Elecsport. Asimismo, la estrategia contempla la apertura de dos tiendas de concepto en Multiplaza Escazú y Lincoln Plaza durante los próximos meses, facilitando el acceso a productos elaborados con materiales reciclables y certificados.
Por otra parte, la producción de TOMS se realiza bajo estándares legales en Argentina, China, Etiopía y Kenia. Este proceso no solo garantiza la sostenibilidad de los insumos, sino que dinamiza la creación de empleos en las regiones donde se fabrican los artículos.
“Lo que comenzó como un sueño durante un viaje a Argentina, hoy se ha convertido en un exitoso esquema que ha permitido la entrega de más de 10 millones de pares de zapatos nuevos a niños necesitados en más de 60 países, a través de organizaciones sociales y fundaciones aliadas”.— Blake Mycoskie, Fundador de TOMS.
Impacto en salud y bienestar comunitario
De igual forma, la distribución de los artículos se adapta a las condiciones geográficas y climáticas de cada región receptora. Gracias a la retroalimentación de sus organizaciones aliadas, conocidas como Giving Partners, la empresa entrega calzado especializado, desde botas para climas fríos hasta diseños escolares resistentes.
Finalmente, el modelo de TOMS demuestra que es posible combinar la actividad comercial con la ayuda humanitaria, protegiendo a los niños de lesiones y facilitando su asistencia escolar de manera sostenible.





