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La Unión de Transformadoras de Sabores y Delicias de la Costa consolida su modelo de empresa rural tras completar siete años de formación especializada y acompañamiento estratégico por parte de la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, logrando su constitución legal y autonomía operativa.
CIUDAD DE MÉXICO, 6 DE MARZO DE 2015. — Tras siete años de procesos formativos, las participantes del programa En Pro de la Mujer Oaxaca celebran su graduación como una empresa rural consolidada. Este grupo, integrado por 104 socias, ha demostrado madurez en sus ámbitos productivos y organizativos, lo que le permitirá operar bajo un modelo de gestión autogestiva e independiente. La iniciativa, respaldada por la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural (FMDR), busca el crecimiento económico mediante el empoderamiento femenino y la sostenibilidad.
Estandarización y visión comercial de la cooperativa
Tras constituirse legalmente como Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada de Capital Variable, la agrupación ahora enfocará sus esfuerzos en la comercialización masiva. Asimismo, las socias han obtenido la autorización para el uso del logotipo Hecho en México, otorgado por la Secretaría de Economía, un paso clave para distribuir sus líneas de jamaica, tostadas y panadería. Finalmente, la cooperativa evalúa la apertura de una tienda física bajo su marca Colores de la Costa en Puerto Escondido, con el objetivo de diversificar su oferta y acceder a mercados con mejores márgenes de beneficio.
“FMDR se enorgullece de impulsar este proyecto que promueve el crecimiento económico a través del empoderamiento de la mujer y el respeto de su dignidad como personas”.— Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural (FMDR), institución impulsora del proyecto.
Impacto y alcance del modelo de desarrollo
El modelo implementado por la FMDR destaca por su capacidad para reducir la pobreza mediante proyectos rentables que generan empleo digno. Por otra parte, este esquema de intervención, que ya opera en Oaxaca, Campeche y Yucatán, fomenta que las beneficiarias se conviertan en agentes de cambio dentro de sus comunidades. En conclusión, la consolidación de esta empresa rural representa un avance significativo hacia un desarrollo social sostenible que prioriza la autonomía y la capacidad empresarial de las mujeres.





