Última actualización:
La Universidad Anáhuac entregó los Premios CLARES a entidades como Danone México y Sedatu, reconociendo su labor integral. Durante este encuentro, quedó claro cómo la Universidad Anáhuac impulsa la sostenibilidad al reunir expertos para unificar criterios ambientales.
CIUDAD DE MÉXICO, 7 DE NOVIEMBRE DE 2014. — El ecosistema corporativo e institucional del país atraviesa una fase de profunda integración. Mediante el análisis de nuevos modelos globales, la Universidad Anáhuac impulsa la sostenibilidad congregando a los principales actores del ámbito social, gubernamental y empresarial. El propósito de este esfuerzo conjunto es superar las iniciativas aisladas para tejer una red de trabajo que estandarice la rendición de cuentas.
Cómo la Universidad Anáhuac impulsa la sostenibilidad mediante nuevos estándares
Asimismo, el escenario sirvió para celebrar la VII Entrega de los Premios CLARES, reconociendo el valor de organizaciones que marcan pautas reales de cambio. Entre los galardonados destacaron Casa de la Amistad, Danone México, Sedatu y la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).
Por consiguiente, la discusión se elevó hacia los retos del mañana dentro de un panel especializado. Voces de peso del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) compartieron visiones sobre la inminente fusión de diversas herramientas en una directriz estandarizada.
De igual forma, representantes del Global Reporting Initiative (GRI) subrayaron la urgencia de empatar las memorias ambientales con los informes financieros. Empresas de alcance global como Cemex y Grupo Bimbo ya experimentan con este grado de integración en sus cadenas de valor.
“Se avanza de manera ineludible hacia la creación de una norma estándar que integre la colaboración mutua y las diversas herramientas de impacto en nuestro entorno.”— Panel de Expertos, Ponentes invitados de la Universidad Anáhuac.
El panorama de las certificaciones hacia una métrica unificada
Por otra parte, la penetración de esquemas como la norma ISO26000 sigue sumando a decenas de corporativos dispuestos a medir su huella operativa de forma responsable. La meta a corto plazo radica en permear esta mentalidad técnica y de transparencia hacia las pequeñas y medianas empresas mexicanas.
Finalmente, el consenso dicta que la medición no debe ser vista como un mero trámite administrativo, sino como el núcleo de toda estrategia duradera. La sinergia articulada entre el sector privado, el gobierno y las normativas globales dictará el ritmo de la competitividad en las próximas décadas.





