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A través del Consejo de la Comunicación, voluntariado y educación se unen para llevar historias a niños en situación vulnerable. El programa Regala 20 minutos busca fomentar el hábito de leer como base sólida para construir un mejor futuro social.
CIUDAD DE MÉXICO, 12 DE ABRIL DE 2016. — Como una forma directa de incidir en el desarrollo cognitivo y emocional de los más pequeños, surge un esfuerzo genuino desde la iniciativa privada. A través del Consejo de la Comunicación, voluntariado corporativo y sociedad civil buscan transformar la vida de menores que enfrentan contextos difíciles compartiendo con ellos un libro. Esta acción humanitaria nace bajo el paraguas de la estrategia Leer para Aprender, una iniciativa que desde hace años trabaja para convertir este hábito en un pilar indispensable de la educación.
El impacto del Consejo de la Comunicación, voluntariado y educación
Asimismo, el organismo ha enfocado sus energías en llevar un mensaje claro a los hogares. Involucrar a padres de familia, maestros y jóvenes resulta vital para que esta cadena de enseñanza no se rompa y genere un cambio a largo plazo.
Por consiguiente, la convocatoria invita a ciudadanos comprometidos a donar una fracción de su tiempo en distintas fundaciones locales. La dinámica consiste en acudir a espacios seguros para leer cuentos y despertar la imaginación de los niños.
De igual forma, quienes deseen sumar sus voces a esta causa recibirán una preparación previa que los dotará de herramientas pedagógicas básicas. La capacitación presencial está programada para el 16 de abril en las instalaciones de la Universidad Latinoamericana (UNILA), en la alcaldía Cuauhtémoc.
“El objetivo central es compartir el placer de la lectura con niños en situación vulnerable, entendiendo que fomentar este hábito es una de las herramientas más valiosas para alcanzar una verdadera educación de calidad”.— Edna Macías, Coordinadora de programas en el Consejo de la Comunicación.
Próximos pasos para los participantes del proyecto
Finalmente, este esfuerzo colaborativo demuestra cómo las acciones pequeñas tienen el poder de modificar el entorno inmediato. Se espera que decenas de personas asistan a la capacitación y se integren a las jornadas, sembrando la curiosidad intelectual que las futuras generaciones necesitan para salir adelante.





