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Banamex y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) sellaron un acuerdo de cinco años para combatir la pobreza extrema. Esta iniciativa conjunta consolida la presencia de Banamex en desarrollo social a través de una inversión directa que transformará la calidad de vida en México.
CIUDAD DE MÉXICO, 21 DE ENERO DE 2016. — La vulnerabilidad económica de miles de familias mexicanas requiere soluciones concretas más allá de la asistencia temporal. En respuesta a esta realidad, Grupo Financiero Banamex, mediante su brazo Fomento Social Banamex, formalizó una alianza con la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). El propósito central es ejecutar proyectos orientados a mejorar los entornos de los sectores poblacionales con mayores carencias. Precisamente, el papel de Banamex en desarrollo social se materializa en este pacto para articular recursos institucionales de forma sostenida.
Pilares de inversión de Banamex en desarrollo social
Asimismo, el esquema de trabajo abordará de frente problemas como el rezago educativo y las barreras de acceso a servicios médicos esenciales. Las tareas planificadas contemplan mejorar la infraestructura habitacional, garantizar servicios básicos e impulsar la seguridad alimentaria en comunidades marginadas.
Por consiguiente, la institución financiera se integra activamente al Consejo Nacional de la Cruzada contra el Hambre, compartiendo mesa con diversos actores civiles. Esta posición facilita la creación de programas de reconstrucción y reactivación económica frente a posibles desastres naturales en el territorio.
“Con la firma de este acuerdo nos comprometemos con la Secretaría de Desarrollo Social a invertir 60 millones de pesos en los próximos tres años en programas conjuntos. Hoy se da una muestra más de un compromiso integral con el país y de una visión empresarial a largo plazo”.— Ernesto Torres Cantú, Director General de Grupo Financiero Banamex.
Proyección económica e impacto comunitario
Por otra parte, las experiencias previas de colaboración institucional ya dejaron resultados tangibles en la edificación de albergues indígenas y la creación de cooperativas. Regiones como Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Yucatán fueron testigos de estas primeras intervenciones productivas orientadas a la base de la pirámide.
Finalmente, la inyección de capital proyectada funcionará como un motor para fomentar la equidad sin descuidar el equilibrio ecológico local. La suma de voluntades públicas y corporativas confirma que el desempeño ético es un instrumento viable para forjar un tejido social más resistente e incluyente.





