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Durante la celebración del Día Internacional de los Voluntarios, la participación activa de Fondo Unido México en jornadas comunitarias reunió a cientos de personas. La iniciativa recuperó escuelas y centros de asistencia para impactar de forma directa a un millón de mexicanos vulnerables.
CIUDAD DE MÉXICO, 7 DE DICIEMBRE DE 2015. — La labor solidaria cobra una dimensión diferente cuando la gente decide involucrarse físicamente en su entorno. Al coordinar Fondo Unido México jornadas comunitarias de alto impacto en distintos estados, se logra canalizar la empatía ciudadana hacia necesidades urgentes. Esta organización, que forma parte de la red global United Way Worldwide, convocó a más de 500 voluntarios dispuestos a donar su tiempo para el mantenimiento de escuelas y el apoyo en espacios comunitarios, demostrando que la voluntad individual se vuelve un motor poderoso cuando se trabaja en equipo.
El alcance social tras la participación ciudadana activa
Asimismo, el trabajo en terreno abarcó desde la enseñanza de hábitos básicos de higiene hasta el fomento de la lectura infantil a través de dinámicas lúdicas. Los ciudadanos llegaron a lugares que suelen operar con recursos muy limitados, como el Jardín de Niños Corinca I.A.P. en la capital del país y el Hospital Civil en Jalisco.
De igual forma, la huella de este esfuerzo tocó las puertas de la Casa Hogar Amigo Daniel en Guanajuato y la Asociación Asistencial Doña Nico en Veracruz. Hubo un caso particular de gran respuesta en el internado Gertrudis Bocanegra, donde más de 200 personas dedicaron sus horas libres para renovar las instalaciones con pintura nueva.
Por consiguiente, estas horas de trabajo regalado nutren un proyecto anual que moviliza a unas 9,000 personas en todo el territorio nacional. Todo este capital humano se convierte en el soporte diario de muchísimos individuos que encuentran en esta red solidaria un pequeño respiro ante las carencias cotidianas.
“Nuestra vida cobra sentido cuando ayudamos al prójimo, y juntamos nuestras manos para ser crisol que genera mejores condiciones de vida a quienes más lo necesitan, pero también a poner las bases de un México próspero y que dé a sus habitantes la calidad de vida que se merecen”.— Alfonso Villalva, Presidente del patronato de Fondo Unido México.
El peso económico y real del trabajo no remunerado
Por otra parte, la empatía ciudadana también tiene un valor económico medible que sostiene al país. Cifras históricas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que las instituciones públicas y privadas sin fines de lucro aportaron cerca del 2.7% del PIB total.
Además, existe un contraste enorme dependiendo del sector; mientras la enseñanza formal funciona casi al 91% con personal pagado, áreas de asistencia social y desarrollo comunitario sobreviven gracias al esfuerzo voluntario. Casi un 86% de quienes operan en este último rubro no reciben sueldo alguno.
Finalmente, donar el propio tiempo es una herramienta directa para reparar el tejido social fracturado de las comunidades. Movilizaciones organizadas de esta escala ratifican que la acción colectiva sigue siendo el vehículo más genuino para combatir la desigualdad y construir prosperidad a largo plazo.





