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Microsoft desarrolla junto al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente un sistema de simulación virtual capaz de predecir la degradación ambiental y el comportamiento de los ecosistemas terrestres mediante tecnología de código abierto.
CIUDAD DE MÉXICO, 12 DE MAYO DE 2014. — Microsoft y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentaron una herramienta tecnológica diseñada para fortalecer las investigaciones sobre sostenibilidad. Mediante el sistema de simulación virtual denominado Madingley, los especialistas cuentan con una plataforma capaz de realizar predicciones sobre la degradación ambiental y el futuro de la Tierra.
Innovación tecnológica para la resiliencia de los ecosistemas
Asimismo, esta tecnología de código abierto permite a la comunidad científica analizar la interacción de los organismos terrestres dentro de un entorno específico. El objetivo principal consiste en identificar los efectos reales de la actividad humana, evaluar la vigencia de los recursos naturales y modelar las consecuencias críticas ante la extinción de especies.
De igual forma, el modelo integra procesos biológicos fundamentales, tales como el metabolismo, la reproducción, la dispersión y la adquisición de energía. La simulación inicial contempló la representación de continentes, océanos y climas, facilitando el estudio detallado sobre cómo los seres vivos enfrentan las variaciones climáticas.
“Es un modelo que integra todos los procesos biológicos clave en el ciclo de la vida: la adquisición de energía para la alimentación, el metabolismo, la reproducción, la dispersión y la Tierra”.— Creadores del proyecto, Microsoft y PNUMA.
El impacto económico ante la crisis climática
Finalmente, los datos son fundamentales para la toma de decisiones, especialmente cuando se considera que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, los gobiernos mundiales podrían destinar más de 100 mil millones de dólares anuales para enfrentar los efectos del cambio climático hacia 2050. Este desarrollo tecnológico busca ofrecer una base científica sólida ante las proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que advierten sobre un incremento crítico en la temperatura global.





