Sustentabilidad es más que una moda verde

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Doctorado en Innovación en Responsabilidad Social y Sostenibilidad

Se habla mucho sobre la importancia de transformar nuestros procesos productivos y nuestros estilos de vida en otros que, al menos, tomen en cuenta tres factores igualmente relevantes: la economía, el medio ambiente y la sociedad.

En principio, ésta es la base de la sustentabilidad, y así es como se entiende popularmente. Sin embargo, aun cuando parece que todos sabemos —o fingimos saber— de qué se trata, pocos imaginan lo alta que es su apuesta.

Maestría en Responsabilidad Social

La postura más conservadora considera un proyecto sustentable cuando éste ha demostrado algún grado de responsabilidad social, cierta reducción de sus impactos ambientales y rentabilidad. Lo anterior es posible aun cuando el proyecto opere bajo el mismo esquema de producción y consumo que, en gran medida, ha sido causa y consecuencia, en un ciclo vicioso sin fin, de la crisis socioambiental que hoy padecemos.

De acuerdo con datos de 2012, más de 80% de las empresas consideran que deben poner en marcha una estrategia de sustentabilidad. Valdría la pena analizar cuál es el trasfondo de esas estrategias.

Para otros, cuya posición tiende a un análisis más crítico de la realidad, la sustentabilidad empieza apenas por cubrir aquellas tres esferas, pero se extiende por los caminos del pensamiento sistémico, del diálogo de saberes, de la interculturalidad, de la ecoespiritualidad, de la economía ecológica y hasta la consideración de modelos alternativos. Estas propuestas interpelan las raíces de nuestro proyecto civilizatorio y hacen hincapié en la urgencia de un cambio radical —aunque controvertido para la mayoría—, pues la vía del tan anhelado “desarrollo” del modelo socioeconómico actual resulta ya obsoleta.

En ese ejercicio de cuestionamiento, todas las áreas de conocimiento se ven implicadas. La economía, la política, la filosofía, la sociología, la educación y hasta las ciencias naturales se ven obligadas a repensarse y proponer alternativas, por lo cual surge la necesidad de establecer mecanismos que hagan viable el diálogo interdisciplinar y que permitan mirar la crisis que nos aqueja en toda su magnitud.

La conmemoración del Día de la Tierra tiene el propósito de sensibilizar a la población mundial en torno a los problemas ambientales más apremiantes: el cambio climático, la crisis hídrica y alimentaria, la sobrepoblación y sus implicaciones, entre otros.

Días como hoy nos recuerdan que nunca seremos ajenos a los procesos de la naturaleza. Somos un pequeñísimo, pero muy significativo integrante de sus funciones. Aunque para muchos, el ser humano es una plaga que depreda cada rincón del planeta, hay quienes prefieren pensar que hay tiempo de reivindicar nuestro papel.

Es posible trascender los viejos patrones y mirar hacia un horizonte más esperanzador, pero requeriremos nuevos ojos para mirar distinto a la realidad. La sustentabilidad, desde cualquier disciplina, intenta ser esa nueva óptica que se desprende de los anclajes del modelo tradicional, pero que también intenta sacudirse la maldición de las modas pasajeras.

El reto que representa la crisis ambiental global hace evidente que la sustentabilidad va mucho más allá de ese discurso simplificado del que nos hemos apropiado, y será necesario que todos y todas asumamos el compromiso que implica. Resulta curioso que de sustentabilidad todos hablan, pero aun pocos la escuchan.

MARÍA FERNANDA SÁNCHEZ – Internacionalista y colaboradora del Programa de Medio Ambiente de la Universidad Iberoamericana.
Fuente: Mundo Ejecutivo

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