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LEED (Leadership in Energy & Environmental Design) es el sistema de certificación de edificios sostenibles más reconocido del mundo, desarrollado por el U.S. Green Building Council. Evalúa el diseño, la construcción y la operación de un inmueble bajo criterios ambientales, y en 2025 estrenó su versión más reciente, LEED v5, centrada en la descarbonización.
¿Qué es la certificación LEED?
LEED es un sistema de certificación para edificios sostenibles, desarrollado por el U.S. Green Building Council (USGBC). Evalúa el desempeño ambiental de un inmueble a lo largo de su ciclo de vida, desde el diseño y la construcción hasta su operación y mantenimiento, y se aplica a proyectos tan distintos como oficinas, viviendas, escuelas o desarrollos urbanos completos.
¿Cuál es el origen de LEED?
El USGBC se fundó en 1993. Poco después, sus miembros identificaron la necesidad de contar con un sistema verificable para medir qué tan sostenible era realmente un proyecto de construcción. Así, nació LEED, pensado desde el inicio para aplicarse a distintos tipos de proyecto: construcción nueva, remodelación, operación de edificios existentes, desarrollos urbanos y vivienda, entre otros.
Desde entonces, la certificación evolucionó junto con la industria. Su edición más reciente, LEED v5, se lanzó en 2025 y sustituye de forma gradual a la versión anterior, LEED v4. De hecho, el registro de nuevos proyectos bajo LEED v4 cierra a mediados de 2026, después de lo cual todos los proyectos nuevos deberán certificarse bajo la versión más reciente.
¿Qué cambia con LEED v5?
La nueva versión no abandona la lógica de siempre, pero la reorganiza en torno a un problema más urgente: la crisis climática. LEED v5 se articula alrededor de cinco principios centrales: descarbonización, ecosistemas, equidad, salud y resiliencia. Además, fusionó dos categorías que antes iban por separado, innovación y prioridad regional, en una sola, y endureció los requisitos para alcanzar el nivel más alto de la certificación.
Los niveles de la certificación LEED
Un proyecto puede alcanzar cuatro niveles de reconocimiento, según los puntos que acumule frente a los criterios establecidos:
- Certificado. El nivel de entrada.
- Plata. Un desempeño ambiental por encima del mínimo.
- Oro. Un desempeño ambiental sobresaliente.
- Platino. El nivel más alto, reservado a los proyectos con mejor desempeño.
Las categorías que evalúa LEED
Los sistemas de calificación LEED organizan sus créditos en varias categorías ambientales, entre las que suelen incluirse:
- Sitio sustentable
- Eficiencia del agua
- Energía y atmósfera
- Materiales y recursos
- Calidad del ambiente interior
- Prioridades del proyecto e innovación
El peso exacto de cada categoría varía según el tipo de proyecto (construcción nueva, operación de edificios existentes, interiores, entre otros), ya que LEED ofrece distintos sistemas de calificación adaptados a cada caso.
¿Cómo se obtiene la certificación LEED?
Obtener LEED es, ante todo, un proceso voluntario y orientado al mercado. El proyecto que busca certificarse debe cumplir ciertos requisitos previos obligatorios y, después, acumular un número mínimo de puntos dentro de las categorías de evaluación. Por eso, la verificación corre a cargo de organismos independientes acreditados por el USGBC, que revisan la documentación del proyecto —desde el diseño hasta la selección de materiales— antes de emitir su recomendación final.
Por qué importa construir bajo criterios LEED
La industria de la construcción tiene un impacto profundo en el ambiente, la economía y la salud de las personas. Por eso, construir bajo criterios como los de LEED busca reducir el impacto ambiental de cada etapa del proceso: menos energía consumida, materiales con menor huella de gases de efecto invernadero, un uso más eficiente del agua y una mayor incorporación de energías renovables.
Un estándar que sigue marcando el paso de la construcción sostenible
LEED se ha mantenido, por más de tres décadas, como la referencia global para medir qué tan sostenible es un edificio. Su evolución hacia LEED v5 confirma que el estándar sigue adaptándose a los retos más urgentes del momento, en particular la descarbonización. Para arquitectos, constructores y propietarios, entender sus criterios ya no es solo una ventaja competitiva: se ha vuelto parte del lenguaje común de la construcción sostenible.





