Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP): Qué son y daños que provocan: Conoce qué son los COP (Contaminantes Orgánicos Persistentes) y su impacto en la salud y el medio ambiente. Uno de los grandes enemigos de la salud humana y el medio ambiente son los contaminantes orgánicos persistentes.
Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP): ¿Qué son?
Los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) son sustancias orgánicas tóxicas que permanecen en el ambiente por largos periodos y al no degradarse con facilidad, se acumulan y causan daños. Por tal razón, se deben realizar acciones de protección, prevención y mitigar sus efectos.
La existencia de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) obliga a que las acciones para combatirlos sean impostergables, ya que en la población humana provocan hasta alteraciones cardiovasculares, inmunológicas, y endocrinas. Por ejemplo, en la población infantil, el Plomo (Pb) puede alterar de manera irreversible el coeficiente intelectual de los niños.
Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP): ¿Qué daños provocan los COP (Contaminantes Orgánicos Persistentes)?
Los daños que provocan los COP tienen un impacto a nivel global, regional y local, por lo que México firmó el Convenio de Estocolmo ante la urgente necesidad de proteger a la biodiversidad, cuyos servicios ambientales son indispensables para la salud humana.
Te invitamos a conocer cómo México es actor con responsabilidad social ante riesgos químicos, en nuestra primera publicación de blog: http://ow.ly/10AjAY
Tendremos semanalmente una serie de publicaciones e infografías sobre el tema. No te los pierdas.
¿Por qué los COP (Contaminantes Orgánicos Persistentes) son tan dañinos para el medio ambiente y la salud?
La salud humana y el medio ambiente se ven afectados por los contaminantes orgánicos persistentes, ya que son sustancias orgánicas tóxicas que al acumularse permanecen en el ambiente por largos periodos.
Los niños son particularmente vulnerables a los efectos de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), sin embargo, los daños amenazan la salud de cualquier ser humano. Entre las alteraciones más severas, los científicos mencionan cáncer, bajo desempeño neuronal, afectaciones en el sistema inmunológico, deficiencias reproductivas, diabetes y reducción de periodos de lactancia. Mientras que, en el medio ambiente, los COP causan disminución y alteración de la diversidad biológica.
Para combatir y reducir estos efectos, México firmó el Convenio de Estocolmo en el 2001, y lo ratificó en el 2003, siendo el primer país de Latinoamérica en hacerlo.
Este convenio establece medidas para disminuir la presencia de estos compuestos mediante acciones de restricción en su uso y prohibición en su producción.
El Convenio de Estocolmo
El Convenio de Estocolmo tiene como objetivo proteger la salud humana y el medio ambiente de los compuestos orgánicos persistentes (COP).
En la actualidad, los miembros de la sociedad llevan en su cuerpo cerca de 300 sustancias que no estaban presentes en generaciones anteriores. Se desconoce la toxicidad a largo plazo y a bajas dosis de la mayoría de estos químicos.
El Convenio de Estocolmo reconoce que los contaminantes orgánicos persistentes tienen propiedades tóxicas, son resistentes a la degradación, se bioacumulan y son transportados por el aire, el agua y las especies migratorias a través de las fronteras internacionales y depositados lejos del lugar de su liberación, acumulándose en ecosistemas terrestres y acuáticos.
El convenio tiene como objetivo proteger la salud humana y el medio ambiente, y para lograr esto, establece varias medidas para disminuir la presencia de estos compuestos mediante acciones de restricción y prohibición en su producción y uso.
En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable de 2002, los gobiernos participantes, entre ellos México, estuvieron de acuerdo en “usar y producir sustancias químicas de manera que no conduzca a la generación de efectos adversos significativos en la salud humana y el ambiente” y fijaron la fecha de 2020 para alcanzar dicha meta.
México firmó el convenio el 23 de mayo de 2001, en Suecia, y lo ratificó el 10 de febrero de 2003. Fue el primer país de Latinoamérica que ratificó este convenio, el cual entró en vigor el 17 de mayo de 2004.
El reporte “Costos de la Inacción en el Manejo Ambientalmente Adecuado de Sustancias Químicas”, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente de 2013, muestra que los costos asumidos por todos los segmentos de la sociedad, incluyendo los negocios, derivados de la producción, uso y disposición de sustancias dañinas, son demasiado altos.
Si se lograra una reducción del 10% en los niveles de tóxicos atmosféricos cancerígenos en la Ciudad de México, se estima que habría una disminución del número de casos de cáncer entre la población hasta en 100 casos por año.
Acciones de México para combatir los COP (Contaminantes Orgánicos Persistentes)
Ante la urgente necesidad de proteger a la biodiversidad, cuyos servicios ambientales son indispensables para la salud humana, así como de garantizar los derechos constitucionales a un ambiente sano y a la protección de la salud, México requiere dar cumplimiento a los compromisos internacionales que ha adquirido para reducir riesgos químicos.
Los convenios que ha firmado México respecto a los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) son:
- El Convenio de Estocolmo
- El Convenio de Minamata
- El Convenio de Róterdam
- El Convenio de Basilea
Para continuar implementando acciones que regulen el uso de los contaminantes orgánicos persistentes (COP) y mitigar los efectos de las sustancias ya liberadas es necesario dar continuidad a las labores del Comité Consultivo Nacional para la Gestión Integral de Sustancias Químicas, Compuestos Orgánicos Persistentes y Residuos Peligrosos sujetos a Convenios Internacionales en Materia Ambiental (CCNSQ).
Infografías de los COP (Contaminantes Orgánicos Persistentes)


Fuente: GOB.MX / SRE