A través de la campaña “No Está Chido”, el Consejo de la Comunicación advierte que el entorno familiar es clave para prevenir el consumo de alcohol y tabaco en menores. Especialistas de la UNAM explican que estas sustancias dañan la corteza prefrontal del cerebro, afectando la memoria y el control de impulsos en niños mexicanos.
CIUDAD DE MÉXICO, 24 DE ABRIL DE 2026. — La prevención de adicciones en las nuevas generaciones ha dejado de ser un tema meramente escolar para instalarse en el corazón del hogar. En vísperas del Día del Niño, el Consejo de la Comunicación ha puesto sobre la mesa una realidad cruda: en México, el contacto con el alcohol puede ocurrir incluso antes de los 10 años, muchas veces facilitado por la normalización dentro del círculo familiar, lo que compromete el desarrollo biológico y emocional de los menores.
El impacto neurológico del alcohol y el tabaco en el cerebro adolescente y la salud mental
Asimismo, expertos de la UNAM señalaron que el cerebro de las y los adolescentes aún se encuentra en una etapa crítica de formación, especialmente en áreas responsables de la toma de decisiones. La exposición temprana a sustancias como la nicotina y el alcohol provoca una pérdida real de neuronas y altera el sistema de recompensa del cerebro.
Por consiguiente, los efectos no se limitan a lo físico; existe una conexión directa con la salud mental. Se ha documentado que más del 50% de los jóvenes que utilizan vapeadores reportan síntomas de depresión, mientras que el consumo de alcohol incrementa significativamente la impulsividad y los cuadros de ansiedad desde edades tempranas.
“El entorno familiar puede ser un escudo o un factor de riesgo. No se trata solo de prohibir, sino de acompañar, escuchar y generar confianza para evitar la normalización del consumo”.— Especialistas, Panel del Consejo de la Comunicación.

Factores de riesgo y el peligro de la “probadita” en el entorno doméstico
De igual forma, se enfatizó que frases aparentemente inofensivas como “solo una probadita” disminuyen drásticamente la percepción de riesgo en los niños. La Fundación Basak advierte que el acompañamiento emocional y el establecimiento de límites claros son herramientas mucho más efectivas que la prohibición autoritaria.
Finalmente, el fortalecimiento de los vínculos afectivos se presenta como la estrategia más robusta para proteger el desarrollo integral de las infancias en México. En conclusión, el Consejo de la Comunicación reafirma que la construcción de entornos seguros y libres de humo o alcohol comienza con la participación activa de los padres de familia.





