La aerolínea Volaris celebra su 20 aniversario renovando la piel de sus embajadores con un enfoque de economía circular, donde los uniformes viejos se convertirán en accesorios artesanales creados por manos oaxaqueñas para reducir el impacto ambiental.
CIUDAD DE MÉXICO, 12 DE MARZO DE 2026. — El tiempo vuela, pero las marcas que dejan huella saben cómo reinventarse sin olvidar el planeta. Al cumplir dos décadas de historia, Volaris decidió que su celebración no solo se vería en el aire, sino en el compromiso social que llevan puesto sus trabajadores, integrando una estrategia de sostenibilidad que da una segunda vida a lo que antes se consideraba desecho textil.
Volaris y el diseño con propósito: un cosmos que une a la Universidad Iberoamericana y el arte contemporáneo
Por otra parte, esta evolución estética no fue un trabajo solitario. La diseñadora Mariana Luna sumó el empuje de estudiantes de la Universidad Iberoamericana para crear prendas funcionales. Asimismo, el toque maestro llegó con el arquitecto Eduardo Terrazas, quien plasmó su visión geométrica en accesorios que simbolizan las rutas aéreas.
“Literalmente fuimos a comprar trajes negros para que nuestra tripulación pudiera volar al día siguiente. Luego diseñamos uniformes que rompieron esquemas y hablaron de México con orgullo. Esos uniformes que nos acompañaron hasta hoy comenzarán una nueva vida”.— Enrique Beltranena, CEO y Fundador de Volaris.

Economía circular en las alturas: de uniformes a tesoros artesanales en Oaxaca
Finalmente, el proyecto cierra un ciclo vital para la industria. Los uniformes que dejan de usarse serán procesados por comunidades de Oaxaca para transformarse en piezas únicas como porta pasaportes. En conclusión, Volaris demuestra que la moda corporativa puede ser un motor de desarrollo económico local y un alivio para el ecosistema.





