En el marco del Día del Niño, Mundo Imáyina y Dr. Sonrisas destacan que el juego es vital para la salud de menores con enfermedades crónicas. Ante los 400,000 casos anuales de cáncer infantil reportados por la OMS, el bienestar emocional infantil se vuelve una prioridad estratégica.
CIUDAD DE MÉXICO, 30 DE ABRIL DE 2026. — La atención médica tradicional está evolucionando para reconocer que la salud mental es tan crítica como el tratamiento físico. En este sentido, organizaciones como Mundo Imáyina subrayan la urgencia de integrar el juego como un derecho fundamental, especialmente para quienes enfrentan diagnósticos complejos. Promover el bienestar emocional infantil no es un lujo, sino una herramienta de resiliencia que permite a los pacientes pediátricos reconectar con su identidad más allá de los hospitales.
Importancia del bienestar emocional infantil en tratamientos crónicos
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el acompañamiento psicosocial es un pilar de la salud integral. Por consiguiente, actividades lúdicas ayudan a reducir el estrés postraumático derivado de hospitalizaciones prolongadas.
Asimismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) enfatiza que el acceso a espacios de interacción social es determinante para el desarrollo. De igual forma, estas intervenciones permiten que las familias encuentren un respiro necesario durante el proceso de cuidado.
“Cuando tienen la oportunidad de jugar en un entorno pensado para ellos, no solo se divierten: vuelven a ser niños, aunque sea por unos días, y eso es lo que realmente nos satisface”.— Andrés “Piki” Martínez, Fundador de Mundo Imáyina.
El juego como motor de la economía circular del bienestar
Por otra parte, proyectos como el impulsado por Dr. Sonrisas demuestran que la colaboración entre sociedad civil e iniciativa privada genera un valor compartido real. Finalmente, garantizar que la infancia no se detenga por una enfermedad es una responsabilidad colectiva que mejora la calidad de vida a largo plazo.
En conclusión, visibilizar los retos de las familias mexicanas en este Día del Niño invita a reflexionar sobre la necesidad de políticas de salud más humanas y empáticas.





