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Hacia una economía circular de los plásticos

Hacia una economía circular de los plásticos:

Hacia una economía circular de los plásticos

Los gobiernos cada vez más se están tomando en serio la tarea de abordar los riesgos ambientales que plantean los plásticos que ingresan al flujo de desechos, lo que estimula la exploración para lograr una verdadera circularidad de los mismos. Sin embargo, el desarrollo de tecnología de reciclaje avanzada es solo una parte de la ecuación. Debemos cerrar el círculo entre los propietarios y operadores de infraestructuras de reciclaje, los fabricantes de plásticos y los fabricantes de bienes de consumo para mejorar aún más la tasa de reciclaje.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, a nivel mundial, solo el 9% de los desechos plásticos se reciclan.

De todo el plástico fabricado entre 1950 y 2017, 7,000 millones de toneladas se han convertido en residuos[1], y esa cantidad sigue creciendo. Hoy, el mundo produce el doble de plástico que hace dos décadas[2], y 8 millones de toneladas al año terminan en los océanos[3].

Si bien reducir el uso de plástico puede ayudar, es poco probable que la necesidad de plástico desaparezca. Los materiales plásticos juegan un papel importante en la sociedad, como la preservación de la vida útil de los alimentos, protegen los productos médicos de la contaminación, y la lista de usos continúa. Sin embargo, esto no niega el problema de la contaminación por plásticos. Simplemente desafía a los tomadores de decisiones críticos a evitar simplificar demasiado el problema e implementar soluciones realistas y efectivas para reducir los desechos plásticos.

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Los gobiernos actúan

En todo el mundo, las agencias gubernamentales nacionales, estatales y locales están tratando de reducir los desechos plásticos. Estas medidas pueden tomar la forma de restricciones o prohibiciones en productos de un solo uso, como las bolsas de plástico en los supermercados. En México por ejemplo está prohibida la comercialización, distribución y entrega de bolsas de plástico al consumidor, salvo que sean compostables[4].

Mientras tanto, 24 gobiernos nacionales han adoptado el Compromiso Global por la Nueva Economía de los Plásticos lanzado en 2018 por la Fundación Ellen MacArthur y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, y cientos de empresas, que representan el 20 % de todos los envases de plástico producidos en todo el mundo, también se han adherido a la iniciativa[5].

Los signatarios del Compromiso Global respaldan la visión compartida de una “economía circular” para el plástico en la que nunca se convierte en desperdicio, y se comprometen a tomar medidas concretas para 2025 para hacer realidad esta visión.

La Fundación Ellen MacArthur también encabeza una iniciativa para crear un nuevo tratado de las Naciones Unidas sobre la contaminación plástica[6].

Sin embargo, la legislación por sí sola no resolverá el problema. La sociedad también necesita un enfoque holístico para lograr un mayor reciclaje de plásticos, y eso significa adoptar una gama completa de tecnologías.

Nueva tecnología para complejos desafíos

La clave para asegurar la circularidad de los plásticos es la combinación de los procesos de reciclaje con el objetivo de abarcar más materiales y resolver los desafíos más complejos que se presentan. Por ejemplo, con tecnologías de reciclaje mecánico logramos procesar la mayor parte del plástico que se desvía del flujo de desechos. En este proceso, el plástico se lava, astilla, derrite y transforma en gránulos que se utilizan para crear nuevos productos. Por otro lado, también contamos con soluciones de reciclaje químico para descomponer plásticos a nivel molecular.

Los desarrollos recientes en la tecnología permiten un procesamiento más eficaz de los desechos mixtos en plásticos reciclados para hacerlos aptos para el uso alimentario y cuentan con los mismos niveles de seguridad y rendimiento que los plásticos fabricados a partir de fuentes convencionales (combustibles fósiles).

En esta nota, por ejemplo, Honeywell UOP ha desarrollado un proceso de pirólisis comercialmente viable que convierte los desechos plásticos de baja calidad en materia prima de polímero reciclado que se puede utilizar para producir nuevos plásticos de calidad virgen.

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Una importante colaboración

Así como las dos tecnologías pueden trabajar juntas para acercarnos a la economía circular de los plásticos, también se necesita la colaboración de todas las partes del sistema de gestión de residuos: convertidores, recicladores, procesadores, minoristas y fabricantes de bienes de consumo. Un obstáculo clave para abordar el reciclaje de plásticos han sido las desconexiones e inconsistencias entre estos actores clave y sus enfoques del reciclaje.

Las capacidades de los recicladores privados y municipales varían enormemente según la geografía y la confusión de los consumidores sobre qué plásticos se pueden reciclar y qué pueden reciclar en las ciudades y países donde viven ha alimentado el desencanto por la práctica.

Uno de los objetivos de Honeywell es conectar a estos diversos actores trabajando con empresas de gestión de residuos para obtener licencias de UpCycle Process Technology, proporcionando un camino más fácil para adoptar los mecanismos de reciclaje avanzado. Sin embargo, una vez que existe la capacidad de adoptar estos mecanismos, es vital que todas las partes involucradas eduquen a las audiencias de consumidores sobre cómo estos cambios deben afectar los hábitos de reciclaje y abogar por los cambios necesarios en los esfuerzos de recolección. Los productos de bienes plásticos pueden desempeñar un papel particularmente importante en la conversación para trabajar de manera colectiva y persistente con el fin de comunicar a los consumidores los cambios en los materiales de empaque y las prácticas de reciclaje.

Esta colaboración ya está creciendo entre las empresas que trabajan juntas para aumentar la recolección de almacenes, tiendas minoristas y fabricantes. Queda aún mucho por hacer, por supuesto, pero el enfoque también debe dirigirse a los consumidores, alentándolos a reciclar y, lo que es más importante, haciéndolo lo más fácil posible reduciendo los obstáculos para hacerlo, como lo es tener que clasificar diferentes materiales.

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En última instancia, para que esto funcione y logremos alcanzar la economía circular que la industria, los gobiernos y el público desean, será necesario utilizar la gama completa de herramientas y tecnología ya disponibles.

Referencias

Autor: José Fernandes, presidente de Honeywell Performance Materials and Technologies (PMT) para Latinoamérica

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