El informe anual de Aon confirma que 2025 fue el tercer año más caluroso de la historia. Mientras el mundo perdió 260 mil millones de dólares, en Latinoamérica la falta de seguros (solo 23% de cobertura) agrava la pobreza tras los desastres.
CIUDAD DE MÉXICO. — Las cifras financieras suelen ocultar tragedias humanas. En el contexto de Aon Cambio climático impacto social, se observa que si bien el informe Climate and Catastrophe Insight 2026 de Aon reporta pérdidas económicas globales por 260,000 millones de dólares, el dato más alarmante para la agenda de sostenibilidad es otro: 42,000 personas perdieron la vida en 2025 a causa de desastres naturales.
La causa principal ya no son solo los terremotos, sino la crisis climática directa: las olas de calor provocaron más de 25,000 fallecimientos, posicionando al 2025 como el tercer año más caluroso jamás registrado. Esto subraya la urgencia de estrategias de adaptación climática para proteger a las poblaciones más vulnerables.
México: El costo social de las inundaciones
En nuestro país, la vulnerabilidad ante el clima tiene rostros concretos. El reporte destaca dos eventos que golpearon el tejido social en 2025:
Inundaciones en el Este (Octubre): Afectaron gravemente a Veracruz, Puebla, Hidalgo y Querétaro, dejando 76 fallecidos y pérdidas por 750 millones de dólares. El daño se concentró en viviendas e infraestructura local.
Huracán Erick (Junio): Con 21 fatalidades y daños por 250 millones de dólares en el sur y oeste del país.
El problema de fondo es la desigualdad en la recuperación. Aon señala una “modesta penetración de seguros” en las zonas afectadas de México. Cuando una familia o una pequeña comunidad pierde su patrimonio y no tiene seguro, la caída en la pobreza es casi inmediata.

Latinoamérica: Desprotegida ante el clima
El reporte expone una “Brecha de Protección” que perpetúa la desigualdad en la región. Mientras que en Estados Unidos el 81% de las pérdidas estaban aseguradas, en el resto de las Américas apenas el 23.8% de los daños contaban con respaldo financiero.
Esto significa que, de los 21 mil millones de dólares perdidos en la región, 16 mil millones fueron absorbidos directamente por los gobiernos y los ciudadanos, desviando recursos que debían ir a educación o salud para atender emergencias.
Resiliencia: La única salida
Ante la llegada de “Tormentas Convectivas Severas” (que causaron 61 mil mdd en pérdidas aseguradas globales) y huracanes más intensos, Aon hace un llamado a dejar de ver el seguro como un lujo y empezar a verlo como una herramienta de derechos humanos.
La firma sugiere invertir en infraestructura resiliente y en soluciones como los seguros paramétricos, que liberan fondos de ayuda humanitaria de manera automática cuando ocurre un desastre, acelerando la recuperación de las comunidades.





