Ramón De Hoyos y su empresa ALIS convierten plantas de tratamiento en “pulmones” industriales. Su tecnología elimina el 95% de los contaminantes y captura CO₂ 40 veces más rápido que los árboles, consolidando a Monterrey como la capital de la biotecnología.
MONTERREY, NUEVO LEÓN. — Mientras el mundo debate cómo frenar el cambio climático, la respuesta podría haber estado siempre flotando en el agua: los microorganismos más antiguos del planeta. Soluciones como ALIS Microalgas tratamiento de agua representan un avance en el uso de biotecnología para el cuidado ambiental. Ramón De Hoyos, un biotecnólogo genómico mexicano, ha logrado escalar lo que parecía ciencia ficción: utilizar el poder regenerativo de las microalgas para limpiar el planeta a nivel industrial.
A través de su empresa ALIS (Algae Innovation Solutions) y con la estrategia de Zero by Fifty, De Hoyos ha demostrado que la sostenibilidad es rentable. Gigantes como Nestlé y Grupo Modelo ya han integrado esta innovación en sus cadenas de valor, validando un sistema capaz de transformar aguas residuales tóxicas en recursos vitales.
95% de limpieza en tiempo récord
En el rancho “ALIS La Esperanza”, lejos del bullicio corporativo de San Pedro, el equipo ha perfeccionado una tecnología modular que permite a las microalgas “devorar” contaminantes como nitrógeno, amonio, fósforo y metales pesados.
Los resultados técnicos son contundentes:
- Eficiencia: Elimina hasta el 95% de los contaminantes del agua residual.
- Espacio: Requiere solo del 10% al 20% del espacio de una planta de tratamiento convencional.
- Ahorro: Reduce un 50% los costos operativos al eliminar el uso de químicos tradicionales.
“Más que ingeniería, lo que hacemos es diseñar una reconciliación entre la industria y el planeta. En ALIS, utilizamos la tecnología viva para que la humanidad deje de ser una carga para la naturaleza y se convierta en su aliado”.

Economía Circular: De pasivo ambiental a activo económico
El modelo rompe con la linealidad de “usar y tirar”. Martín Gil, socio de Zero by Fifty, describe a Ramón como un “héroe con visión macroscópica” que ha logrado convertir un problema (agua sucia) en cuatro soluciones: agua limpia, biomasa, créditos de carbono y ahorros.
Las microalgas actúan como sumideros de carbono con una eficiencia 40 veces superior a la de los árboles terrestres. Además, la biomasa resultante (rica en proteínas y lípidos) se reintegra a la cadena industrial, cerrando el ciclo bajo un modelo de WaaS (Water as-a-Service).
Reconocimiento global desde Monterrey
La trayectoria de De Hoyos incluye el respaldo de la Royal Academy of Engineering del Reino Unido y el reconocimiento del MIT Innovators Under 35. Sin embargo, su meta es sistémica: convertir a Monterrey, la cuna industrial de México, en la “capital de las microalgas de América”.
“El futuro de la industria es, sin duda, verde; por ello, hemos creado un ecosistema biotecnológico desde México para sustituir la incertidumbre global por una sostenibilidad real”, concluye el innovador.





