Grupo Herdez y Saber Nutrir promueven la educación ambiental infantil mediante la práctica de la composta. En el marco de la preservación de los recursos naturales, estas acciones enseñan el manejo de residuos orgánicos y el cuidado del medio ambiente. La iniciativa busca generar una conciencia ecológica desde la infancia para lograr una sostenibilidad real.
Grupo Herdez y Saber Nutrir impulsan la educación ambiental mediante la creación de composta
Fomentar una cultura de respeto hacia el entorno desde edades tempranas resulta fundamental para asegurar la protección de la biodiversidad. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la degradación del suelo afecta al 33% de los recursos mundiales, lo que resalta la urgencia de implementar estrategias de educación ambiental enfocadas en la restauración de la tierra.
Saber Nutrir, el programa de responsabilidad social de Grupo Herdez, destaca que la participación activa de las infancias en procesos ecológicos genera un aprendizaje significativo. Al involucrarse en el cuidado de los recursos y entender los ciclos de los alimentos, los menores asumen un rol protagónico en la protección del entorno. Estas actividades cotidianas fortalecen valores como la responsabilidad y el respeto por la naturaleza.
La composta como herramienta de aprendizaje práctico
Uno de los métodos más efectivos para impartir educación ambiental es la elaboración de abono orgánico. Este proceso permite explicar de manera sencilla la transformación de los desechos tras su consumo. De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), los residuos orgánicos representan aproximadamente el 40% de los desechos sólidos urbanos en México, por lo que su aprovechamiento es vital para reducir la carga en los rellenos sanitarios.
La práctica de la composta fomenta la observación y la paciencia, permitiendo que las infancias comprendan que muchos residuos no son basura, sino recursos valiosos. Al observar cómo los restos de frutas y verduras se convierten en nutrientes para el suelo, se refuerza la idea de que el cambio global comienza con pequeñas acciones en el hogar y la escuela.
¿Cómo hacer una composta en casa o en la escuela?
Este proceso de degradación de la materia orgánica es una actividad sencilla que puede adaptarse a distintos espacios y convertirse en una experiencia educativa para niñas y niños:
- Elegir un recipiente adecuado. Puede ser un bote, caja o contenedor con tapa y pequeños orificios para permitir la ventilación.
- Separar los residuos orgánicos. Restos de frutas y verduras, cáscaras de huevo, posos de café y bolsitas de té. Evitar carnes, lácteos y alimentos grasos.
- Agregar material seco. Hojas secas, cartón sin tinta o aserrín ayudan a controlar la humedad.
- Intercalar capas. Alternar residuos orgánicos con material seco para facilitar la descomposición.
- Mezclar y observar. Remover la mezcla una vez por semana permite oxigenarla y observar los cambios.
- Aprovechar el resultado. Tras algunas semanas, la composta se convierte en abono natural para plantas, huertos o áreas verdes.
Finalmente, este esfuerzo de educación ambiental culmina con la obtención de abono natural para huertos y áreas verdes. Estas prácticas no solo benefician al suelo, sino que generan una cultura de conciencia ecológica que trasciende generaciones, vinculando directamente la alimentación con el bienestar comunitario y la preservación de los recursos naturales.





