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El GRI es el estándar de reporte de sostenibilidad más utilizado del mundo. Su rasgo distintivo es la materialidad de impacto: mide cómo la empresa afecta al entorno, y no al revés. En 2026 entró en vigor su nuevo estándar de biodiversidad.
¿Qué es el GRI (Global Reporting Initiative)?
El GRI es una organización internacional independiente, fundada en 1997, que desarrolla los estándares de reporte de sostenibilidad más usados a nivel global. Sus normas indican qué revelar sobre los impactos económicos, ambientales y sociales de una organización ante todos sus grupos de interés.
Su adopción es voluntaria en prácticamente todas las jurisdicciones. Sin embargo, según la propia organización, lo utilizan más de 14,000 entidades en más de 100 países, lo que lo convierte en la referencia de facto del sector.
¿Cómo se estructuran los estándares GRI?
El sistema se organiza en tres series que se combinan según el perfil de cada organización:
| Serie | Qué contiene | Cuándo se aplica |
|---|---|---|
| Universales | GRI 1 (fundamentos), GRI 2 (contenidos generales) y GRI 3 (temas materiales) | Siempre, en todos los reportes |
| Sectoriales | Estándares por industria, con los temas probables de cada actividad | Si existe estándar para el sector de la organización |
| Temáticos | Normas sobre asuntos concretos: emisiones, agua, residuos, empleo, biodiversidad | Solo para los temas identificados como materiales |
Los estándares universales vigentes datan de 2021 y, en concreto, fueron los que introdujeron el GRI 3, dedicado a la determinación de temas materiales. Por lo tanto, ese cambio desplazó el centro del sistema: el reporte ya no parte de un catálogo de indicadores, sino del análisis previo de materialidad.
¿Qué es la materialidad de impacto?
Aquí está, sin duda, la diferencia de fondo con los marcos de origen financiero. El GRI aplica materialidad de impacto, es decir, se pregunta cómo la actividad de la organización afecta a la economía, el ambiente y las personas.
Las NIIF S1 y S2 del ISSB hacen la pregunta inversa: cómo los asuntos de sostenibilidad afectan el valor de la empresa. Por eso ambos sistemas no compiten, sino que cubren mitades distintas de un mismo panorama.
Cuando una organización aplica los dos criterios a la vez, está trabajando con doble materialidad, que es justamente el enfoque que exigen los ESRS europeos.
¿Qué cambió en 2026?
El sistema sigue en desarrollo y, además, el movimiento más reciente afecta a un tema en alza. El estándar GRI 101: Biodiversidad 2024 entró en vigor el 1 de enero de 2026 para todos los informes elaborados con estándares GRI, y sustituye al anterior GRI 304, publicado en 2016.
El cambio, sin embargo, no es cosmético. La nueva norma pide información sobre ubicaciones específicas de operación, impactos en la cadena de suministro y dependencia de servicios ecosistémicos, todo ello con un nivel de detalle que el estándar anterior no exigía. Para una organización con operaciones en México, además, el asunto tiene peso propio por la biodiversidad del territorio.
¿Cómo se elabora un reporte con estándares GRI?
El proceso sigue una secuencia que el propio sistema define:
- Determinar los temas materiales. El GRI 3 establece el método: identificar los impactos reales y potenciales de la actividad y, después, priorizarlos por su severidad y probabilidad.
- Seleccionar los estándares aplicables. A los universales se suman el sectorial que corresponda y los temáticos de cada asunto priorizado.
- Recopilar y documentar los datos. Cada contenido tiene requisitos concretos de medición, de modo que conviene revisarlos antes de empezar a recolectar.
- Declarar el uso de los estándares. El reporte debe indicar si se elaboró de conformidad con los estándares GRI o si solo hace referencia a algunos contenidos.
Esa última distinción se pasa por alto con frecuencia, aunque tiene peso. Las dos declaraciones no son equivalentes y la primera exige cumplir la totalidad de los requisitos aplicables.
¿Sirve el GRI si una empresa ya reporta bajo otro marco?
Sí, y de hecho esa es una de las razones de su permanencia. El GRI trabaja de forma explícita en la interoperabilidad con los ESRS y con las normas del ISSB, de modo que buena parte de la información puede reutilizarse entre marcos sin duplicar el trabajo de captura.
En México, en concreto, una emisora obligada a reportar bajo NIIF S1 y S2 puede publicar además bajo GRI para dirigirse a comunidades, personal y clientes, un público que las normas del ISSB no contemplan. Ninguna de las dos vías cubre por sí sola todas las expectativas. La comparación completa está en el pilar sobre marcos para crear reportes de sostenibilidad.
Preguntas frecuentes sobre el GRI
¿El GRI es obligatorio?
No lo es en prácticamente ninguna jurisdicción, incluida México. Su adopción es voluntaria y se sostiene en el reconocimiento que tiene entre grupos de interés e inversionistas. Las obligaciones de reporte en México provienen de otras vías: las NIS del CINIF y las NIIF S1 y S2 exigidas por la CNBV a las emisoras.
¿Cuál es la diferencia entre GRI e ISSB?
El GRI mide el impacto de la organización sobre la economía, el ambiente y las personas. Las normas del ISSB miden cómo los asuntos de sostenibilidad afectan el valor financiero de la empresa. Son perspectivas opuestas y complementarias, y aplicar ambas equivale a trabajar con doble materialidad.
¿Qué estándares GRI debe usar una empresa?
Todas aplican los universales: GRI 1, GRI 2 y GRI 3. A partir de ahí, se incorporan los estándares sectoriales que correspondan a la actividad y los temáticos que cubran los asuntos identificados como materiales. El análisis de materialidad determina esa selección, no una lista fija.
¿Qué cambió con el GRI 101 de biodiversidad?
Sustituye al GRI 304 de 2016 y entró en vigor el 1 de enero de 2026. Amplía de forma considerable lo exigido: pide detalle por ubicación de operación, cobertura de impactos en la cadena de suministro y análisis de dependencias de servicios ecosistémicos. Es un salto de exigencia, no un ajuste menor.
¿Se puede reportar bajo GRI y bajo NIS al mismo tiempo?
Sí. Las NIS son obligatorias para quien prepara estados financieros bajo Normas de Información Financiera mexicanas y se revelan en las notas. El GRI es voluntario y se publica como informe independiente. Muchas organizaciones cubren ambas vías con una sola base de datos de sostenibilidad.
¿Qué papel tiene el GRI en México?
Ninguna norma mexicana lo exige. Sin embargo, sigue siendo el marco con el que la mayoría de las organizaciones del país publicó su primer informe, y esa base instalada pesa a la hora de mantener series de datos comparables en el tiempo.
Hay además un motivo de audiencia. Las obligaciones locales apuntan al inversionista, mientras que las comunidades vecinas a una operación, el personal y los clientes preguntan otra cosa: qué efecto tiene la empresa sobre su entorno. Esa es justamente la pregunta que el GRI responde.
El estándar que fijó el lenguaje del reporte
Durante casi tres décadas, el GRI definió cómo se cuenta la sostenibilidad. Su aportación, en definitiva, no fue una lista de indicadores, sino una manera de mirar: primero el impacto sobre el entorno, después la conveniencia de la empresa.
Esa perspectiva conserva vigencia justo cuando la regulación empuja en dirección contraria. Los marcos obligatorios responden al inversionista; el GRI sigue respondiendo a todos los demás, y ese hueco no lo cubre por ahora ningún otro estándar.
Fuentes oficiales consultadas:





