En alianza con la SEDEMA, más de 80 voluntarios de la empresa intervinieron los canales de Cuemanco para liberar las vías chinamperas y dar una segunda vida a los residuos orgánicos mediante economía circular.
CIUDAD DE MÉXICO. — Xochimilco no es solo un destino turístico; es un sistema agrícola ancestral que lucha por respirar. Reconociendo su valor ambiental y cultural, Moctezuma desplegó una jornada de acción colectiva en los canales de Cuemanco, logrando retirar más de una tonelada de lirio acuático y residuos sólidos que asfixiaban el ecosistema.
La iniciativa, realizada en coordinación estrecha con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), no se limitó a la limpieza. El proyecto aplicó una visión de corresponsabilidad y economía circular: el lirio extraído no irá a la basura, sino que se transformará en composta para nutrir la tierra y apoyar la futura siembra de cempasúchil.
Voluntariado de alto impacto
La actividad reunió a más de 80 personas, incluyendo colaboradores, familiares y aliados institucionales. El objetivo técnico fue liberar dos accesos acuáticos estratégicos que se encontraban obstruidos.
Al retirar el tapón de lirio y basura urbana, se restableció la circulación del agua, un factor crítico para oxigenar el canal y facilitar el acceso a las chinampas, consideradas uno de los modelos agrícolas más productivos y sustentables de México.
“Este tipo de iniciativas nos permiten involucrar activamente a nuestra gente en acciones concretas para el cuidado del entorno y contribuir, desde lo local, a la protección de ecosistemas emblemáticos”.

Alianza estratégica con SEDEMA
La intervención no fue improvisada. La autoridad ambiental de la capital definió las rutas críticas de intervención y supervisó la ejecución. Esta jornada es solo una pieza de un plan anual de la SEDEMA que contempla la instalación de centros de acopio en embarcaderos y campañas de sensibilización para turistas y prestadores de servicios, buscando frenar la contaminación en la fuente.
Para Moctezuma, esta acción da continuidad a más de una década de programas de reforestación y conservación, reafirmando que la sostenibilidad corporativa debe “mojarse las manos” para proteger la biodiversidad local.





