La Red del Consejo Coordinador Empresarial por la Primera Infancia, liderada por Fundación Coppel y Fundación FEMSA, acciona estrategias de corresponsabilidad para romper el “escalón roto” que limita al 10% la presencia de mujeres en cargos directivos según McKinsey & Company.
CIUDAD DE MÉXICO, 13 DE MARZO DE 2026. — El camino hacia la equidad en el mundo corporativo mexicano ha tomado un nuevo e importante impulso. A través del foro “Del Cuidado al Liderazgo”, la Red del CCE por la Primera Infancia puso sobre la mesa la urgencia de integrar la agenda de los cuidados en el ADN de las empresas, buscando que el talento femenino no tenga que elegir entre su desarrollo profesional y su vida familiar.
Estrategias inclusivas para derribar las barreras del empleo formal y la corresponsabilidad
Asimismo, el encuentro encabezado por Paloma Infestas de Fundación Coppel y Fuencisla García Nuche de Fundación FEMSA, subrayó que la participación laboral de las mujeres en México enfrenta retos estructurales profundos. Por otra parte, datos de McKinsey & Company revelan una realidad cruda: nuestro país se ubica entre las naciones con menor representación femenina en equipos directivos, alcanzando apenas un 10%.
De igual forma, expertas de organizaciones como ManpowerGroup y la AMITI coincidieron en que sin diagnósticos basados en datos reales, las políticas de inclusión corren el riesgo de quedarse en la superficie. Por consiguiente, el objetivo central de este movimiento es transformar la cultura organizacional para que la corresponsabilidad parental sea una práctica cotidiana y no una excepción.
“Fortalecer las prácticas empresariales amigables con la familia es indispensable para construir entornos laborales inclusivos que reconozcan las realidades de las mujeres y les permitan crecer profesionalmente”.— Fuencisla García Nuche, Representante de Fundación FEMSA.

Del diagnóstico a la acción: el futuro del talento en las empresas mexicanas
Finalmente, la Red CCE por la Primera Infancia reafirma que el cambio debe ser sistémico, integrando a más mujeres en cámaras y asociaciones donde se definen las reglas del mercado.
En conclusión, pasar de la retórica a la acción implica visibilizar las brechas y aplicar modelos de liderazgo que valoren el bienestar humano como pieza clave del éxito económico y social de México.





