Un espacio olvidado ahora respira vida. La iniciativa donde Grupo Bimbo transforma vivero en el Callao da lugar al Eco Parque Yachay Mayu. Apoyado por el Ministerio del Ambiente, este pulmón verde brindará educación ambiental directa a cientos de familias.
LIMA, 16 DE MARZO DE 2026. — Lo que durante años permaneció como un predio gris y abandonado sobre la avenida Morales Duárez, hoy recobra el pulso urbano. Mediante su plataforma comunitaria Buen Vecino, la compañía panificadora evidenció que Grupo Bimbo transforma vivero en un espacio de encuentro genuino para los habitantes del distrito de Carmen de la Legua Reynoso.
Sinergia pública para recuperar áreas verdes
Por consiguiente, el rebautizado Eco Parque Educativo Yachay Mayu —cuyo nombre quechua significa “El río nos habla, la naturaleza nos educa”— comenzó a recibir a sus primeros visitantes. Esta obra se consolidó gracias al trabajo articulado con la Municipalidad de Carmen de la Legua Reynoso y representantes del Ministerio del Ambiente, quienes buscaron garantizar una zona segura.
Asimismo, la intervención logró rescatar la capa vegetal originaria e introdujo una variedad de flora adaptada al ecosistema costeño. El terreno dejó de ser un simple lote baldío para funcionar como una extensión natural de las escuelas públicas locales mediante estaciones de aprendizaje.
“Creemos que el desarrollo de las comunidades también es contar con espacios que eduquen, inspiren y promuevan el respeto por el medio ambiente. Yachay Mayu es un ejemplo de cómo el trabajo conjunto puede generar beneficios reales para las familias”.— Andrés Ferrero, Gerente General de Bimbo Perú.

Nuevos guardianes y responsabilidad corporativa
De igual forma, la ceremonia de inauguración integró de manera protagónica a los residentes más jóvenes, quienes fueron designados oficialmente como Guardianes del Eco Parque. Estos menores asumieron la tarea simbólica de cuidar las instalaciones y promover la conciencia ecológica entre sus vecinos.
En conclusión, este proyecto ubicado a pocos pasos de la planta de producción de Bimbo ilustra el potencial de la sostenibilidad corporativa aplicada directamente al tejido social. Invertir en infraestructura natural dentro de la ciudad deja un legado tangible para las futuras generaciones y mejora la calidad de vida comunitaria.





