La transformación hacia un modelo regenerativo permite a la industria turística no solo reducir su impacto, sino restaurar activamente los ecosistemas y comunidades locales.
“A diferencia de la sostenibilidad tradicional, que busca no hacer daño, el turismo regenerativo busca sanar el lugar, dejando el destino mejor de lo que se encontró.”
Las estrategias de turismo regenerativo representan la evolución necesaria de la sostenibilidad en el sector viajes. Ante los retos ambientales globales, adoptar un enfoque que revitalice los recursos naturales y el tejido social es la única vía para asegurar la competitividad y la viabilidad de los destinos a largo plazo.

¿Cuáles son las estrategias de turismo regenerativo?
Las estrategias de turismo regenerativo son prácticas de gestión diseñadas para que la actividad turística devuelva más de lo que toma. Se fundamentan en cinco pilares de actuación: compras circulares, eficiencia operativa en recursos, infraestructura biológica desmontable, educación cultural para visitantes y la inversión directa en la restauración ambiental del destino.
Hoja de ruta para la transformación del sector
Para transitar de un modelo extractivo a uno regenerativo, las empresas y destinos deben integrar estas cinco áreas clave en su cadena de valor.
1. Compras circulares: La gestión de suministros debe priorizar proveedores que ofrezcan productos duraderos, reparables y biodegradables. El objetivo es eliminar los residuos desde el diseño y fortalecer la economía local.
2. Operaciones eficientes: La optimización de recursos es fundamental. Esto implica rediseñar menús para minimizar el desperdicio alimentario e implementar tecnologías hídricas que aseguren un ciclo del agua sostenible dentro de las instalaciones.
Infraestructura y compromiso social
El turismo regenerativo también exige repensar la arquitectura y la relación con el visitante.
3. Entorno construido adaptable: La tendencia en infraestructura se dirige hacia edificios desmontables y el uso de materiales biológicos. Esto permite adaptar la capacidad de carga del destino sin dejar una huella permanente en el paisaje.
4. Cultura de corresponsabilidad: Es vital formar a empleados y huéspedes en hábitos regenerativos. El visitante deja de ser un consumidor pasivo para convertirse en un guardián activo del entorno durante su estancia.
5. Restauración activa: El ciclo se completa invirtiendo un porcentaje de los ingresos en la recuperación de la biodiversidad local, asegurando que el éxito económico del turismo se traduzca directamente en salud ambiental.
Hacia un futuro resiliente
Finalmente, la adopción de estas estrategias no es opcional, sino un imperativo para la sostenibilidad y supervivencia del sector. Al integrar la regeneración en el núcleo del negocio, el turismo se convierte en una herramienta poderosa para la conservación global, garantizando que los destinos mantengan su belleza y vitalidad para las generaciones futuras.





