En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, organizaciones civiles y empresas destacan que la participación femenina en carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas alcanza el 35%. Fomentar estas vocaciones funciona no solo como estrategia de competitividad, sino como una herramienta efectiva de prevención social.
CIUDAD DE MÉXICO. — La equidad de género en sectores técnicos ha dejado de ser una aspiración para convertirse en un imperativo de desarrollo. Actualmente, las mujeres ocupan el 35% de los espacios en carreras STEM en el país. Este porcentaje, aunque muestra avance, moviliza al sector privado y organizaciones a reforzar su compromiso para cerrar la brecha, entendiendo que la integración de las más de 68 millones de mujeres y niñas mexicanas es indispensable para la innovación empresarial.
La iniciativa busca garantizar el acceso equitativo establecido por la ONU desde 2015. Sin embargo, desde la perspectiva de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), el impacto trasciende lo económico: las científicas actúan como modelos a seguir que fortalecen el tejido social.
“Las mujeres en la ciencia son un ejemplo para las y los niños. Los ayuda a elegir actividades positivas que los alejan del consumo de alcohol y tabaco”.Iniciativa “Ser ejemplo sí está chido”.

El poder de la mentoría y la prevención
La influencia social juega un rol determinante en la elección de carrera. Los datos indican que los hermanos mayores y las figuras de referencia impactan directamente en el desarrollo de las menores.
Para las empresas socialmente responsables, invertir en programas que incrementen la participación femenina en STEM resulta vital. Campañas como “Ser ejemplo sí está chido” demuestran que vincular la educación con el empoderamiento femenino crea un doble efecto: genera capital humano calificado y previene conductas de riesgo, construyendo una sociedad más resiliente y productiva.





