En escuelas de México, estudiantes ya usan micropipetas, separan fragmentos de ADN y modifican bacterias. En alianza por la educación y la ciencia, Fundación EDUCA capacitó a 16 docentes de CDMX, Morelos y EDOMEX con el Programa ABE (Amgen Biotech Experience), junto con Fundación Amgen y EDC (Education Development Center).
Datos clave de la capacitación docente
- Formación práctica: La capacitación sumó 14 horas e incluyó 5 prácticas de la secuencia de laboratorios del Programa ABE.
- Asistencia: La lista de asistencia registra 16 docentes: 12 de 5 escuelas de secundaria y media superior, y 4 de la UAM Iztapalapa.
- Alcance del programa: De acuerdo con Fundación EDUCA, el programa llega a más de 1,000 estudiantes en 5 estados del país.
- Red internacional: Fundación Amgen impulsa el Programa ABE en 16 países, mientras que EDC dirige su operación y su asistencia técnica.
- Datos no precisados: La información no detalla cuántos estudiantes atenderán los docentes capacitados ni el calendario de prácticas en sus escuelas.
Fundación EDUCA abrió el laboratorio del Programa ABE a 16 docentes
CIUDAD DE MÉXICO, 18 de octubre de 2026. — La cita fue en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I), el 8 y el 9 de octubre. Ahí, Fundación EDUCA reunió a docentes del sitio Ciudad de México del Programa ABE, que incluye escuelas de la Ciudad de México, Morelos y el Estado de México.
Según EDUCA, la meta era clara: que los docentes salieran listos para llevar el programa a sus escuelas durante el ciclo escolar 2026-2027.
Primero, qué es el Programa ABE
Para seguir esta historia, conviene empezar por el programa. Fundación Amgen lo impulsa en 16 países con un propósito: despertar en los estudiantes el gusto por las ciencias. A su vez, EDC, una organización dedicada a la educación, se encarga de operarlo.
En el país, el aliado local es Fundación EDUCA México. Gracias a esa alianza, tiene acceso a todos los contenidos del programa. Según EDUCA, el Programa ABE ya llega a más de 1,000 estudiantes en 5 estados.
Ciencia que se aprende con las manos
Lo que distingue a este programa es que la ciencia no se queda en el pizarrón. La biotecnología, que usa organismos vivos o sus partes para obtener productos o resolver problemas, se aprende aquí en el laboratorio.
De acuerdo con Fundación EDUCA, los estudiantes aprenden a usar micropipetas, instrumentos que miden gotas muy pequeñas de líquido. También trabajan con la electroforesis, una técnica que separa fragmentos de ADN según su tamaño para poder analizarlos. Después dan un paso más: manipulan el ADN y generan bacterias genéticamente modificadas.
Dos días para practicar lo que después enseñarán
Para enseñar todo eso, los docentes primero tienen que vivirlo. Por eso, la capacitación duró 14 horas y avanzó paso a paso.
Primero, el grupo repasó los conceptos básicos de biotecnología. Después, resolvió ejercicios pensados para el salón de clases. Luego, el equipo de EDUCA compartió herramientas y estrategias para aplicar el programa en cada escuela. Al final llegó la parte más práctica: cinco prácticas de la secuencia de laboratorios del Programa ABE, las mismas que después guiarán con sus alumnos.
Quiénes estuvieron en el laboratorio
Según la lista de asistencia, participaron 16 docentes. De ellos, 12 vienen de 5 escuelas: 10 dan clase en secundaria y 2 en media superior. En Cuernavaca, Morelos, están 2 de esas instituciones: Fundación Don Bosco para el Desarrollo del Estudiante Morelense e Institución de Beneficencia para Nuestros Pequeños Hermanos.
Las otras fueron la Escuela Secundaria Diurna No. 77 “República de Panamá”, la Escuela Secundaria Técnica Industrial y Comercial No. 118 y la Fundación Dr. José María Álvarez, I.A.P. Los 4 docentes restantes son de la UAM-I, en el nivel superior.
Al grupo también se sumaron 4 estudiantes de la UAM-I, según EDUCA: 3 de la licenciatura en Biología y 1 de doctorado. El intercambio fue de ida y vuelta. Ellos compartieron su conocimiento técnico y, a cambio, conocieron cómo enseñan los docentes en el aula. Este vínculo entre universidad y escuelas es un ejemplo de responsabilidad social universitaria.
El reto de la ciencia en México
Para dimensionar el reto, sirve una referencia nacional. En la prueba PISA 2022, México quedó 75 puntos por debajo del promedio de la OCDE en ciencias, de acuerdo con el análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Ese mismo análisis ubicó al país con los resultados más bajos de la OCDE en esa materia.
Lo que sigue: del laboratorio al salón
Con la capacitación terminada, la historia continúa en las escuelas. Durante el ciclo escolar 2026-2027, los docentes llevarán a sus grupos las prácticas que ensayaron en la UAM-I.
Detrás de este esfuerzo trabajan cuatro organizaciones: Fundación EDUCA, que opera el programa en el país; Fundación Amgen, que lo impulsa en 16 países; EDC, que dirige su operación, y la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, que fue sede de esta edición.
Ese trabajo en equipo se relaciona con dos de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU. Uno es el ODS 4, Educación de calidad, que busca una educación inclusiva, equitativa y de calidad, con oportunidades para aprender toda la vida. El otro es el ODS 17, Alianzas para lograr los objetivos, considerado el motor de la Agenda 2030. Su idea es sencilla: los grandes retos no se resuelven por separado.
Cada docente que aprende a guiar una electroforesis, cada estudiante universitario que comparte lo que sabe y cada práctica que llega a un salón son, en esencia, la misma apuesta: que un estudiante con acceso a la ciencia tenga más herramientas y oportunidades para decidir su propio camino. Al final, la educación y la preparación científica abren la puerta a la dignidad, a la igualdad de oportunidades y a la movilidad social.




