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Una Empresa B es una compañía con fines de lucro que obtiene una certificación privada por su desempeño social y ambiental. En 2025 esa certificación cambió de raíz: desapareció el umbral de 80 puntos y lo sustituyeron requisitos obligatorios en siete temas de impacto.
¿Qué son las Empresas B?
Las Empresas B son compañías con fines de lucro que obtienen una certificación otorgada por B Lab, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos. Para ello acreditan un desempeño verificado en materia social, ambiental y de gobernanza. Además, asumen un compromiso legal: modifican sus estatutos para considerar el interés de todas las partes interesadas.
Conviene precisar dos cosas desde el inicio. La primera es que se trata de una certificación privada y voluntaria, no de una figura legal ni de un reconocimiento oficial. La segunda es que solo pueden acceder entidades con fines de lucro. Por lo tanto, una organización de la sociedad civil no es elegible.
El cambio de 2025: la reforma más profunda en casi veinte años
Aquí está, en concreto, la información que hoy falta en prácticamente todos los contenidos en español sobre el tema.
El 8 de abril de 2025, B Lab publicó la versión 2.0 de sus estándares. Fue la mayor revisión en casi dos décadas de historia del movimiento. Después, en agosto de ese mismo año, la sustituyó la versión 2.1, que es la vigente.
En concreto, lo que cambió es el fundamento del sistema:
| Modelo anterior | Modelo vigente |
|---|---|
| Puntuación acumulativa en la Evaluación de Impacto B | Requisitos obligatorios de cumplimiento |
| Umbral mínimo de 80 puntos sobre 200 | Sin umbral de puntos |
| Cinco áreas, con compensación entre ellas | Siete temas de impacto, sin compensación |
| Verificación a cargo de la propia certificadora | Verificación por terceros independientes |
| Resultado expresado en un número único | Perfil que muestra el cumplimiento tema por tema |
La razón del cambio está documentada. El modelo anterior permitía que una empresa destacara en un área, por ejemplo la ambiental. Con ella compensaba un desempeño modesto en otra, como salarios o diversidad. El nuevo esquema elimina esa lógica: hay que cumplir en los siete frentes, sin excepciones.
Los siete temas de impacto
Por su parte, son las materias en las que toda empresa certificada debe acreditar cumplimiento.
- Propósito y gobernanza de las partes interesadas. Incorporar un propósito organizacional a la estrategia y a la toma de decisiones.
- Trabajo justo. Condiciones laborales, remuneración y relación con el personal.
- Justicia, equidad, diversidad e inclusión. Entornos de trabajo diversos e inclusivos y contribución a comunidades más equitativas.
- Derechos humanos. Asimismo, identificar y mitigar impactos negativos en las operaciones propias y en la cadena de valor.
- Acción climática. Plan alineado con limitar el calentamiento a 1.5 °C, con metas validadas en las empresas de mayor tamaño.
- Gestión ambiental y circularidad. Evaluar impactos ambientales y reducirlos en toda la operación.
- Por último, asuntos gubernamentales y acción colectiva. Participación responsable en el espacio público y en iniciativas sectoriales.
A esos siete temas se suman tres requisitos de base que la empresa debe satisfacer antes de entrar al proceso. Además, el modelo incorpora hitos de mejora a tres y cinco años. Así, la certificación deja de ser un estado y pasa a ser una trayectoria.
Requisitos de elegibilidad
Antes de iniciar cualquier proceso, además, la empresa debe cumplir condiciones básicas.
- Ser una entidad con fines de lucro. Fundaciones y asociaciones civiles quedan fuera. El propósito del sistema es demostrar que un negocio puede resolver problemas socioambientales.
- Operar en un mercado competitivo. Quedan excluidas las empresas en régimen de monopolio, las controladas por el gobierno y las que gozan de beneficios fiscales sustanciales.
- Tener antigüedad operativa suficiente. Las empresas de reciente creación acceden a una figura distinta, pensada para negocios en etapa temprana.
- Certificar el negocio completo. Asimismo, no se certifican divisiones, marcas ni departamentos por separado.
- Asumir el requerimiento legal. Por último, la empresa debe comprometerse a modificar sus estatutos o a adoptar una figura societaria equivalente, según lo que permita la legislación de su país.
Cómo es el proceso hoy
El procedimiento se reordenó con la reforma. En concreto, estos son sus pasos generales.
- Registro y evaluación inicial en la plataforma de la certificadora.
- Verificación de elegibilidad, donde se confirma que la empresa cumple los requisitos básicos.
- Después, pago inicial, correspondiente a una parte de la cuota anual, que se calcula según la facturación.
- Acreditación de los requisitos en los siete temas de impacto y en los tres requisitos de base.
- Asimismo, verificación por un tercero independiente, conforme a una norma técnica internacional de auditoría de sistemas de gestión.
- Cumplimiento del requerimiento legal, mediante reforma de estatutos o adopción de la figura societaria correspondiente.
- Firma del acuerdo y pago de la cuota anual restante.
- Por último, recertificación periódica, con revisión del desempeño y avance en los hitos comprometidos.
Conviene notar el quinto paso. La verificación por terceros independientes es una de las novedades de mayor peso. Responde a la crítica principal que recibía el sistema, es decir, que la misma organización definía el estándar y verificaba su cumplimiento.
Empresa B, empresa BIC y empresa de triple impacto: no son lo mismo
A menudo esta distinción se confunde. Por eso conviene ordenarla.
| Figura | Qué es | Quién la otorga |
|---|---|---|
| Empresa B | Certificación privada de desempeño | Una organización certificadora privada |
| Sociedad de Beneficio e Interés Colectivo (BIC) | Figura societaria reconocida en la ley | El Estado, en los países que la han legislado |
| Empresa de triple impacto | Concepto descriptivo de un modelo de negocio | Nadie: es una categoría conceptual |
La diferencia práctica es considerable. En efecto, una empresa puede ser de triple impacto sin certificarse. También puede adoptar la figura BIC donde exista, sin obtener la certificación. La certificación exige la modificación estatutaria, pero la figura legal no exige la certificación.
Varios países de la región han incorporado esa figura societaria a su legislación. En México, en cambio, no existe todavía una figura equivalente en la legislación federal. Por eso el requerimiento legal se cumple por la vía de la reforma de estatutos.
Qué tipo de negocios se certifican
Conviene dar ejemplos sin convertirlos en publicidad de empresas concretas. En concreto, estos son los modelos que con más frecuencia acceden a la certificación:
- Vivienda y autoconstrucción asistida. Negocios que ofrecen asesoría técnica y materiales para mejorar vivienda precaria.
- Movilidad y combustibles alternativos. Operadores de infraestructura para combustibles con menor huella que la gasolina.
- Economía del libro y bienes de segundo uso. Recolección, recuperación y reventa de productos que de otro modo serían residuo.
- Restauración de ecosistemas. Servicios de reforestación, regeneración de bosque nativo y creación de espacios públicos.
- Alimentos con cadena de suministro trazable. Modelos que garantizan condiciones justas para productores primarios.
- Servicios financieros inclusivos. Asimismo, crédito y ahorro dirigidos a segmentos sin acceso a banca tradicional.
- Manufactura con materiales recuperados. Por último, producción a partir de residuos reincorporados a la cadena.
El patrón es reconocible. En todos los casos el impacto está en el modelo de negocio y no en un programa aparte. Esa es, precisamente, la diferencia con una empresa que destina parte de sus utilidades a causas sociales.
Críticas al sistema
Ahora bien, un tratamiento riguroso debe recoger las objeciones. Varias de ellas motivaron la reforma de 2025.
- Es una certificación de pago. La cuota anual se calcula según la facturación, lo que plantea preguntas sobre la independencia del certificador respecto de quien lo financia.
- Compensación entre áreas. Era la crítica central del modelo anterior y la reforma la elimina.
- Certificación de grandes corporaciones. La presencia de filiales de multinacionales entre las empresas certificadas ha generado cuestionamientos sobre el alcance real del compromiso.
- Autoevaluación como punto de partida. Asimismo, el proceso arrancaba con una herramienta que la propia empresa completaba, aunque la verificación externa reduce ahora ese riesgo.
- Transición prolongada. Por último, las empresas ya certificadas disponen de plazo para migrar al nuevo estándar, de modo que durante ese periodo conviven dos regímenes distintos bajo el mismo sello.
El último punto tiene relevancia práctica. En efecto, durante la transición el mismo sello acredita cosas distintas según cuándo se haya certificado la empresa. Conviene verificar bajo qué versión del estándar se obtuvo.
Preguntas frecuentes sobre las Empresas B
¿Qué cambió en la certificación de Empresa B en 2025?
Desapareció el umbral de 80 puntos sobre 200 y el sistema de puntuación acumulativa. En su lugar se exige cumplir requisitos obligatorios en siete temas de impacto, sin posibilidad de compensar unos con otros. Además, la verificación pasó a realizarla un tercero independiente y no la propia certificadora.
¿Cuál es la diferencia entre Empresa B y empresa BIC?
La Empresa B es una certificación privada de desempeño que otorga una organización certificadora. La sociedad de beneficio e interés colectivo es una figura societaria reconocida en la ley de los países que la han legislado. Una no implica a la otra: se puede ser BIC sin certificarse y a la inversa.
¿Una organización sin fines de lucro puede ser Empresa B?
No. La certificación está reservada a entidades con fines de lucro, porque su propósito es demostrar que un negocio puede resolver problemas sociales y ambientales a través de su propia actividad. Las fundaciones y asociaciones civiles quedan fuera por haber sido creadas específicamente para ese fin.
¿Cuánto cuesta certificarse como Empresa B?
Existe una cuota anual cuyo monto se calcula según la facturación de la empresa. A ella se suma un pago inicial, que corresponde a una parte de esa cuota y se abona al arrancar el proceso. Los montos varían por país y por tramo de ingresos, así que conviene consultarlos con la certificadora.
¿La certificación de Empresa B se renueva?
Sí. Es periódica y exige volver a acreditar el cumplimiento de los requisitos. Además, con el modelo vigente se incorporan hitos de mejora a tres y cinco años. Por lo tanto, la certificación deja de ser un estado permanente y pasa a implicar una trayectoria verificable.
Qué acredita realmente el sello
Una certificación no garantiza que una empresa sea buena. Más bien acredita que, en un momento determinado y bajo un estándar concreto, cumplió requisitos verificables.
Esa precisión importa ahora más que antes. El estándar cambió y, durante la transición, el mismo sello convive con dos versiones. La pregunta útil ante una empresa certificada no es si tiene la B, sino bajo qué versión del estándar la obtuvo y qué muestra su perfil en cada uno de los siete temas. Eso, y no el logotipo, es lo que permite evaluar un compromiso de responsabilidad social empresarial.
Fuentes consultadas
- Instituto Calidad con Propósito, Sistema B / B Corp: certificación privada de impacto integrado y la reforma estructural de 2025: https://www.calidadconproposito.org/papers/paper-06-sistema-b-b-corp-certificacion-privada-impacto-integrado
- Haz Revista, La certificación B Corp se reinventa: más transparencia e impacto: https://hazrevista.org/rsc/2025/06/certificacion-b-corp-reinventa-transparencia-impacto-real/





